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El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha ganado clara, limpia y contundentemente las elecciones presidenciales y de diputados este 6 de noviembre de  2011 en Nicaragua, con un porcentaje que promedia el 63% de los votos cuando se han contado alrededor del 7% de las boletas. Con el primer conteo parcial, a las 10:40 p.m., el FSLN había ganado en todos los departamentos del país.

Esta victoria de la izquierda nicaragüense significa entre otras cosas, lo siguiente:
1-.    El pueblo nicaragüense ha valorado como buena la gestión de gobierno del FSLN.

2-.    Los nicaragüenses, golpeados por el neoliberalismo durante más de una década y media, han encontrado una alternativa de solución viable a los problemas del país.

3-.    La cultura democrática y cívica de elegir a los gobernantes en paz con alternabilidad  en el poder o continuidad en el poder de un mismo partido político ha echado raíces en la sociedad nicaragüense.

4-.    Las trabas legales y constitucionales para la reelección del presidente Daniel Ortega Saavedra no fueron razones suficientes para no darle la mayoría de los votos al FSLN por su gestión presidencial, que aunque no perfecta, sí demostró gran efectividad para beneficiar de manera real a las mayorías. Las leyes frecuentemente no se corresponden con la realidad, ni con la necesidad de la gente; y muchas veces ni con la justicia (filósofos nacionales y extranjeros lo han expresado así).

5-.    El FSLN ha logrado la mayoría democrática; ha obtenido el consenso mayoritario del pueblo. Le ha ganado a toda la derecha. Ni que todos los partidos de derecha sumen los votos obtenidos sobrepasan el 40% de los votos. La derrota que el FSLN ha propinado a la derecha no ha sido porque la derecha está dividida, sino más bien porque la derecha no cuenta con el respaldo del voto popular. En otras palabras, la derecha no es mayoría en Nicaragua; la nueva y clara mayoría es el FSLN.

6-.    Los grandes medios de comunicación escritos y televisivos deben reflexionar acerca del tipo de enfoque de la realidad política y económica nacional. Su poder de influencia en la decisión de los votantes, o sea, su capacidad de convencimiento, está francamente disminuida. Esto es, que su credibilidad como poder mediático ha sido abiertamente cuestionada por la mayoría del pueblo nicaragüense en estas elecciones.

7-.    La gran victoria de la alianza PLI-UNE es haber desplazado limpiamente del segundo lugar al PLC. Esto significa que Arnoldo Alemán Lacayo ya no tiene perspectivas como líder de la derecha; él es el gran derrotado dentro de las fuerzas políticas derechistas. La alianza PLI-UNE ha ganado la medalla de plata, que era la verdadera batalla entre los partidos de la derecha, como señalé en un artículo no publicado por este medio; pero sí en mi blog.

8-.    La alianza PLI-UNE puede constituirse en una fuerza política parlamentaria efectiva que contribuya a mejorar las instituciones del Estado y el funcionamiento del país. La negociación con el FSLN es un paso necesario para promover el consenso en beneficio de Nicaragua, lo cual es parte de la democracia.

9-.    Los observadores nacionales que funcionan como organismos gubernamentales financiados por instituciones ligadas a los partidos políticos de Estados Unidos han perdido credibilidad ante resultados tan abrumadores que desmienten cualquier sospecha de fraude electoral, como decía el discurso mediático.

10-.    La casi totalidad de las encuestas acertaron cuando sus resultados indicaban que el FSLN ganaría las elecciones. Las empresas encuestadoras han ganado mucha credibilidad con estos resultados electorales.

11-.    Sí había por quién votar. El pueblo lo dijo mayoritariamente: había que votar por el FSLN.

12-.    Que estos resultados sirvan para que desde el gobierno se continúe mejorando lo que haya que mejorar en Nicaragua y para corregir todo lo que deba ser corregido.

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