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“Con perdón de mi familia de tradición liberal, digo que en el transcurso de mi vida no he sentido un apoyo liberal. En mi desgracia, nadie me tendió la mano, sólo el Frente. No era regalía, sino que me ayudaron a volver a levantarme en mi trabajo. Voté por agradecido. Un solo favor me salvó mi vida y eso se agradece”, me dijo Guillermo Latino, desde un tramo del Oriental.

Otro mandato ha ofrecido la mayoría al presidente Daniel Ortega. Este es el nuevo relato que escribió la enorme cantidad de votantes en las boletas. Ganó. Y perdieron las otras propuestas. Lo dijo un poblador de La Concha: “En toda elección hay un ganador y un perdedor”. Hay que aceptarlo. No hubo Güegüence.  

Sí, hubo irregularidades, y los observadores como la UE y el Ipade, destacan las fallas en algunas juntas receptoras de votos en las que no tuvieron acceso, amén de la cedulación. El conclusivo no es el desconocimiento de los comicios.

La poeta Rosario Murillo desde el inicio de la campaña electoral llamó al “Amor, Vida y Verdad: “Los invito a caminar con respeto, con tolerancia…”.

A partir de ese mensaje, es obvio que el FSLN debería hacer su propia sacudida, de aquellos que tratando de favorecer al candidato por celo fanático o ganarse unos puntos en su partido, contribuyeron a ponerle un lunar, no precisamente el de María Félix, al proceso electoral. Pero de ahí a reforzar un chubasco con las mangueras del Cuerpo de Bomberos para convertirlo en diluvio, puede ser un memorable ejercicio de fantasía, sin embargo, la democracia todavía no es un guión de Walt Disney Pictures.     

La misma Unión Europea con sus 80 observadores no tendría capacidad, por muy  europeos que sean, de extrapolar en un porcentaje universal las irregularidades focalizadas en su informe preliminar. Pero para los líderes políticos del segundo lugar, los funcionarios de la UE son una suerte de sacerdotes de la democracia y su informe tomado como una homilía que en cierta parte fue alimentada en los confesionarios locales contra los “pecados” del CSE. Empero, los delegados de la misión no se atrevieron a dar a los perdedores, la ansiada hostia al final de la misa: la palabra fraude.

El jefe de la misión, Luis Yáñez, aseguró: “A mí me gusta ser claro. Si la pregunta es: Si el señor Ortega y el Frente han ganado las elecciones o la han perdido, ¿qué es lo que define la famosa palabra fraude...?  Para los políticos, fraude es dar por ganador al que ha perdido, y dar por perdedor a quien ha ganado. En ese caso, es indudable que el Frente y el Señor Ortega han ganado las elecciones. En el informe preliminar que tiene 11 páginas, 11 folios, no se utiliza la palabra fraude en ningún momento”.

Lo que no se dijo a los observadores
Es sabido que partidos participantes a última hora estuvieron en la incertidumbre primero, de qué santo patrono cargar, y luego en qué capilla rezarle. También se conoce con certeza que el PLC ha contado con presencia nacional y el PLI hasta ahora no se caracterizó, y menos fraccionado a tres bandas, por ser la procesión de mayor arrastre en el mapa político.

La incoherencia de su mensaje, sin un plan que despertara al menos la curiosidad del votante, más su inagotable capacidad para la división, no podía producir el milagro de un triunfo. En política, no puede dejarse una candidatura a la inercia y al mito de que los altares y sus púlpitos resolverán en menos de seis meses, la falta de contacto con los electores en cinco años.  

La oposición no quiso cambiar magistrados CSE
La excusa mayor ofrecida por el PLI son los árbitros electorales. Esto, a pesar de haber aceptado las reglas del juego y de avalar con su participación, la legitimidad de los comicios. ¿Pero, es que fue el Presidente quien impuso a los magistrados del CSE?

¿Dónde estaba la oposición de la Asamblea Nacional a la hora en que se vencían los períodos de los magistrados? En las confesiones a los observadores sólo contaron los pecados ajenos, no los practicados con mucho gusto.   

El constitucionalista Gabriel Álvarez unas semanas antes de las elecciones cuestionó “la incapacidad” de la Asamblea para elegir a los nuevos magistrados. Durante 8 meses en 2010, el Cosep predicó en el desierto la necesidad de elegir a los 25 funcionarios de las instituciones del Estado.  

El 27 mayo de ese año, el comandante Ortega instó a los partidos con representación parlamentaria a buscar los espacios de negociación que permitieran la elección de la veintena de funcionarios en los diferentes poderes del Estado.

Entre los pecados “ignorados”, porque no apareció en el informe de la UE, es que ni Montealegre ni Alemán hicieron caso del llamado presidencial y de sectores como el Cosep, para evitar rodar las escenas de la película que hoy no quieren ver.

Si Montealegre se reunía con el Presidente, para consensuar los nombramientos, pensaba que “se quemaría” y que Alemán lo aprovecharía políticamente para quitarse “el color”, acusando al joven político de que el pactista era él.  Mientras, el líder del PLC, tratando de reinventarse, y no ser condenado por el sector de Montealegre de “continuar con el Pacto”, rehuyó a formalizar las listas que le dieran impulso a la institucionalidad. Al final del día, el licenciado Roberto Rivas y Cía. conservaron sus puestos, siendo habilitados por la inoperancia opositora para continuar como jueces electorales.  

La frivolidad de ambos líderes políticos por cuidar la línea y su imagen en la pasarela electoral como si estuviera en juego la corona de Miss Democracia y no los intereses colectivos de Nicaragua, es parte de la historia que se trata de ignorar.

El analista Emilio Álvarez dijo a AFP que la “oposición es la responsable de su fracaso, debido a los conflictos internos y el fraccionamiento que enfrentan desde las presidenciales de 2006”.

Los resultados de los comicios se adelantaron en las encuestas de las distintas firmas de opinión pública.

Era reiterativa la posición del Presidente Ortega en la cumbre de la intencionalidad de votos, con respuesta abierta o caja oscura, en votación simulada.

Incluso, hubo a poco de las elecciones, un muestreo mandado hacer por un medio de comunicación afín al PLI, y como los datos obtenidos fueron desastrosos  para sus ilusiones electorales, se los guardaron. El estudio de M&R contaba la preferencia por el FSLN superior al 58%. Cid Gallup, por su parte, rindió un último informe del 52%.

No hay procedimiento humano impecable, de eso estamos claro, pero no querer recordar cómo se construyó este fracaso en la acera del PLI, es acomodarse a las palabras de Sófocles: “solo acompañado de la ignorancia es aceptable la existencia”.