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Mi sobresalto fue mayúsculo al escuchar en los medios de comunicación la triste noticia de que las cintas reactivas para el monitoreo de la diabetes pagan impuesto. Incrédulo preferí convencerme hurgando en las fuentes oficiales, Dirección General de Ingresos y Dirección General de Aduanas, quienes al unísono confirmaron el absurdo: la importación de tiras reactivas para evaluar el estado de la glucosa en pacientes con diabetes paga el 15% del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que junto al precio termina asumiendo el comprador final.

Antes de analizar por qué desde el punto de vista técnico y jurídico es imperativo eliminar de inmediato ese grotesco e ilegal cobro impositivo, revisemos el impacto en Nicaragua de una enfermedad que alcanza niveles de epidemia, considerada la amenaza máxima para la salud en el siglo XXI. Según la Fundación Nicaragüense para la Diabetes causa más muertes que las siguientes enfermedades juntas: malaria, dengue, SIDA, leptospirosis, virus H1N1, tuberculosis y cualquier otra de tipo contagioso. El 15% de la población mayor de 20 años padece de diabetes. Mientras en 1990 la diabetes no figuraba entre las 10 principales causas de muerte en nuestro país, a partir del año 2000 ocupa un alarmante segundo lugar sólo precedido por el infarto al miocardio. A inicios de 2011 el país sobrepasó las 500 mil personas diabéticas y 600 mil en estado pre-diabético.

Este profano de la medicina –obligado por fuerza a incursionar en el fascinante mundo de la salud humana para desentrañar las causas de este abuso tributario gubernamental– pide disculpas por las imprecisiones no deseadas que pudiesen  encontrar en esta parte técnica de un asunto por demás especializado. Iniciemos recordando que los reactivos en general son de dos tipos, los de pruebas químico-industriales y los utilizados en muestras de seres vivos, por ejemplo las tiras reactivas para medir los niveles de glucosa en la sangre de personas diabéticas.  

Actualmente es cosa del pasado realizar este procedimiento en un laboratorio y esperar los resultados durante días. La ciencia médica lo facilita mediante el auxilio de un kit portátil que el paciente mismo opera como elemento esencial de su tratamiento, consistente en el manejo sencillo de un aparatito llamado glucómetro equipado con una lanceta cuyo imperceptible pinchazo en la yema del dedo permite extraer una gotita de sangre que al colocarse en la cinta reactiva, y ésta en el glucómetro, da el resultado del examen en menos de 10 segundos. Se trata de una diagnosis práctica, vital para el paciente en el manejo y control diario de su padecimiento. Una suerte de semáforo de todo tiempo que permite salir al paso de situaciones críticas.  

Los reactivos para diagnóstico de uso humano están exonerados de todo tributo a la importación por mandato del Sistema Arancelario Centroamericano (SAC), bajo la clasificación No. 3006.30.20.10. Sin embargo, la Dirección General de Aduanas erróneamente grava con IVA las tiras reactivas para el tratamiento médico de la diabetes al clasificarlas en la partida arancelaria No. 3822.00.00.00, referida a los reactivos de la industria química y no de la farmacéutica que es el caso en referencia. Por supuesto que la base legal arriba citada debe armonizarse con el artículo 114 de la Constitución Política que libera de cualquier tributo los medicamentos, vacunas y sueros de consumo humano, órtesis y prótesis, además de las materias primas e insumos necesarios para producirlos.

Veamos el ejemplo típico. Un paquete de 50 tiras reactivas para usarse durante un mes, con valor de un mil córdobas –precios que varían según calidades y marcas del laboratorio fabricante–  implica un IVA de 150 córdobas. Juzgue usted cómo golpea esto a un maestro rural, a una oficinista o una planchadora, que además compró de previo el glucómetro y la lanceta (un mil 200 córdobas, ya que únicamente las tiras sin el resto del equipo no sirven para nada). Al constatar semejante grosería, me interrogo: ¿cuántas clasificaciones arbitrarias más dicta Aduanas en el área de salud y en otras igualmente sensibles de la vida nacional?
El Derecho es ante todo lógica y sentido común. Consecuentes con este principio, cabría preguntar al obstinado burócrata que se resista: ¿no es además insensato gravar con IVA las cintas reactivas siendo que la importación y compra local del glucómetro y de la lanceta no pagan dicho impuesto, y estos tres elementos en conjunto son absolutamente indispensables para el funcionamiento del kit? El autor de esta columna ofrece a quienes estén dispuestos a enfrentar desde el gobierno esta injusticia, un juego completo de pruebas documentales que respaldan nuestras aseveraciones técnicas y legales, incluyendo sorprendentes resoluciones de la DGI y DGA emitidas durante la administración actual.

Si el Presidente de la República desconocía este insólito cobro de su gobierno, hoy mismo –Día Mundial de la Diabetes– tiene la obligación ineludible de suprimirlo para siempre. No se valen comisiones de estudio ni promesas de que será resuelto en la reforma tributaria del próximo año. Presidente, dígale a sus ministros de Hacienda y de Industria, Alberto Guevara y Orlando Solórzano, que usted abolirá lo que ellos imperdonablemente inventaron por acción u omisión. Si mañana 15 de noviembre de 2011 esta carga tributaria amanece viva, quedará al desnudo el discurso de gobierno por la sensibilidad social y usted, presidente Ortega, sería el principal responsable.