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Ganó Daniel Ortega y por lo que podemos apreciar en la generalidad de las opiniones responsables publicadas en los medios, especialmente los internacionales, aunque no hubo transparencia en el proceso, su candidatura fue ilegítima, adolecieron de muchas irregularidades, (todo eso ya se sabía), de todas formas ganó porque la mayoría votó a su favor legitimado cuando sus opositores se metieron a la contienda.

Ahora vemos los rasgamientos de vestidura (pronosticados), protestas y lamentos, pero no veo que nadie quiera tocar el aspecto central del problema nicaragüense que más influye en la política nacional. El de la justicia social.

No es nuevo. En América Latina los que emergen como caudillos sectarios tienen su fuerza en la desesperación de los pueblos para sobrevivir en una sociedad injusta. Si en América Latina tuviéramos más conciencia de la justicia social, no viéramos cómo se levantan los Chávez, los Ortega o los Evos Morales.

La verdad es que en Nicaragua, de la misma forma como el pueblo fue traicionado por la revolución sandinista a partir del 19 de julio de 1979, ha sido traicionado por las elites “democráticas” que tomaron el poder a partir de 1990.
Lo único claro y transparente en Nicaragua es que los pobres cada vez son más pobres, y cada vez hay más pobres, y los ricos cada vez son más ricos y la riqueza se concentra en un reducido grupo.

Antes de 1979, fuera de Pellas y Somoza, los millonarios eran muy pocos, tenían diez o veinte millones de dólares, cuando más, hubo más clase media. Ahora hay varios millonarios, además de Pellas, que tienen un capital de cien, doscientos, trescientos y hasta seiscientos u ochocientos millones de dólares. Eso es incompatible y difícil de entender en el segundo país mas empobrecido de América latina.

Digo empobrecido porque Nicaragua es un país rico en recursos naturales, así que no es pobre, es empobrecido, porque sus hijos de las elites empresariales y la sociedad civil en complicidad con unos cuantos políticos la han empobrecido.
Se podría decir que el medio por ciento de los habitantes es dueño del ochenta o noventa por ciento de Nicaragua. ¿Qué Democracia?

A un pueblo paupérrimo y explotado al que sus elites olvidan, no se le puede pedir mucho civismo, de la misma forma como en el comunismo lo mantienen a raya con la tarjeta de racionamiento, buscado la vida diaria donde sea para sobrevivir, de la misma forma en la “democracia” nica a partir de 1990 tampoco se le dieron muchas oportunidades a las mayorías empobrecidas. El salario mínimo es la tarjeta de racionamiento de la democracia.

Cada vez soy mas escéptico de la famosa democracia, si la democracia es el poder del pueblo, y supuestamente quien tiene el poder tiene el bienestar, entonces, me pregunto, ¿por qué en los países que se llaman democráticos las mayorías populares son las más sufridas y huérfanas de bienestar?

Aquí mismo en los Estados Unidos de América salió una terrible estadística en los últimos días, los pobres actualmente aumentaron como nunca antes en número de varios millones de personas y familias en nivel de pobreza. Los pobres son cada vez más pobres y la clase media se reduce y entre esos millones de más pobres en USA, los que son más pobres en porcentaje son los de origen hispano, que por primera vez superaron a los negros en pobreza.

La injusticia social en Latinoamérica se mide con la proporción de emigrantes que dejan sus países a buscar la vida en otros lares. De Nicaragua, fuera de los que salieron por razones políticas en 1979, aún siguen saliendo desplazados a USA o a Costa Rica.

En teoría, tanto el comunismo como la democracia son paraísos terrenales, si fueran reales y ciertos para la humanidad, pero en la práctica, particularmente para Latinoamérica, en resumidas cuentas, no pasan de ser solo para el beneficio de las elites que las controlan.

Seria interesante ver en Nicaragua un grupo de estudio y reflexión, honesta, franca y sincera, sobre lo que pasó en estas elecciones y porque pasó ¿que lecciones se pueden aprender, y por qué en realidad ganó las elecciones Ortega?, ¿y porqué perdió la oposición?

La disyuntiva en general, históricamente para los pueblos oprimidos en América Latina, ha sido siempre entre la democracia y la sobrevivencia. Si las elites empresariales latinoamericanas, grandes egoístas históricos, tuvieran más conciencia de la justicia social, la realidad social y política sería otra cosa.

Hace poco salio en El Nuevo Herald un artículo sobre un aspecto de la realidad social latinoamericana, las elites también emigran a USA, pero no para buscar trabajo, sino para invertir, comprar apartamentos, vivir tranquilos y proteger su capital.