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El Frente Sandinista de Liberación Nacional pudo haber ganado las elecciones  limpiamente si sus directivos hubiesen estado convencidos de la victoria, pero vimos  inseguridad y de nuevo en Daniel, sus activistas y seguidores, resaltó la pasión por las  mañas, provocando perplejidad, desconfianza y descontento, antes, durante y después  de las votaciones.

Daniel no debió postularse para candidato, no sólo porque lo prohíbe la Constitución  Política, también por lo insano de que siga creyendo ser el escogido por Dios para regir  los destinos del país y de cada ciudadano, de igual manera es nocivo para el  incondicional creyente que mira a Daniel como el continuador de Moisés, el personaje  del cristianismo.

La sentencia de la Corte Suprema de Justicia, facultando la inscripción del candidato  Daniel, fue una maniobra favorable porque el FSLN controla ese poder del Estado, así  como maneja el Consejo Supremo Electoral, Asamblea Nacional, Procuraduría,  Contraloría, Ejército Nacional, Policía Nacional.

La permanencia de magistrados en los poderes del Estado, más que una responsabilidad  del FSLN es culpa de la clase política, de quienes en las elecciones pasadas lograron  mayoría en el parlamento y se despedazaron en grupos, sin capacidad de negociar.

El Frente Sandinista ha sido más hábil que sus opositores. Durante la guerrilla superó a   la Guardia Nacional, enfrentó al imperialismo yanqui, y actualmente acumula un capital  financiero envidiable y un dominio absoluto de las instituciones del país, practicando la  política tradicional.

Utilizando recursos del Estado
Unos amigos en Matagalpa justificaron el uso de los edificios públicos como Casa de  Campaña y el presupuesto público como Caja Chica del partido: “eso es normal, todos  los partidos lo hacen”, pero “si Arnoldo Alemán financió  al PLC desde la Alcaldía de  Managua” y “Toño Lacayo creó el PRONAL con recursos estatales”, y “Enrique  Bolaños fundó el APRE de la misma manera”.

Entonces, el Frente Sandinista, las oficinas públicas llenó de banderas, rótulos, pintas,  fotos de “Daniel y la Chayo”; los empleados públicos se convirtieron en militantes del  FSLN y de sus salarios aportaban a la campaña electoral (no sé cuántos estarían por su  gusto) y en horas laborales realizaban reuniones partidarias y salían a las calles como  activistas del partido.

Con fondos del Presupuesto General de la República el Frente financió buena parte de  su campaña electoral “porque así lo han hecho los demás… es normal que suceda en  Nicaragua”. Entonces vehículos, combustible, viáticos, salarios, papelería, equipos y  mobiliarios, recursos humanos, forman parte de la logística.
La Dirección General de Ingresos estuvo en función del partido, y hasta el director fue  destituido por supuesta corrupción, aunque no fue juzgado; el Fondo de Inversión Social  de Emergencia (FISE) ha sido otra institución estatal de campaña a tiempo completo,  repartiendo dinero a manos llenas; así como la Comisión de Paz y Reconciliación que  preside el cardenal Miguel Obando y Bravo, dedicada a reverenciar las figuras de  Daniel y Rosario, con financiamiento del Estado; y las alcaldías con dinero del  presupuesto municipal.

El Frente Sandinista ha sido el más eficiente en la compra de conciencias, las alianzas  con el gran capital, y el acercamiento con el Vaticano por medio del cardenal  nicaragüense que todos los días bendice a la pareja presidencial, presentándola como  ejemplo de matrimonio católico por penalizar la práctica del aborto.

Pero no sólo ha sido eso en el FSLN. Daniel y su grupo deciden de dedo quienes serán  directivos del partido y candidatos a cargos por elección, quienes serán funcionarios del  Estado por vínculo partidario, familiar, más que por eficiencia profesional.

Justifican, llamando a lealtades ciegas a las personas para que saquen provecho  económico, de tal manera que el Fiscal Electoral jamás vio al Frente Sandinista usando  recursos del Estado para su campaña electoral permanente, y cualquier fiscal jamás verá  sin óptica partidaria.

La Policía Nacional está presionada entre decidir si ve muy pocas evidencias o no las  encuentra cuando se trata de investigar a personas ligadas al poder, o ser diferente  cuando se dirige a quienes no ostentan el poder político o cayeron en desgracia con el Señor Presidente.

El Frente Sandinista siempre saca a las masas a defender las calles, agreden a  protestantes opositores, no les reconoce el derecho a la inconformidad con el sistema de  gobierno; y maniobra con aparentes legalidades para intimidar.

En el proceso no existe legalidad
La oposición teme “la represión legal” que pueda ejercer Daniel Ortega, teniendo en sus  manos todos los Poderes del Estado; y no me refiero a la oposición formal, sino a miles  de inconformes que poco a poco van a ir perdiendo el temor y se tendrán que enfrentar  “como es tradición” en Nicaragua para reclamar sus derechos.

No comprendo la testarudez del FSLN cuando le niega el derecho al oponente, fueron  cantidades de maniobras: no permitir la observación electoral de organismos nacionales  prestigiados, entregar mayoría de cédulas a simpatizantes, obstaculizar la inscripción de  fiscales y miembros de JRV, orientar sus fuerzas de choque para atacar, entre otras.

En la zona urbana de Matagalpa, por ejemplo, comprobé que la mayoría de  simpatizantes del FSLN controlaban los centros de votación, no permitían el ingreso del  periodismo, y hasta hubo quienes, en confianza, orgullosos de sus habilidades, me  confirmaron la alteración del recuento de los comicios, muertos y menores de edad  votaron y otros lo hicieron hasta dos veces.

Mientras, en el departamento Matagalpa, afiliados a la Alianza Liberal Nicaragüense  (ALN) admitían que con el FSLN negociaron los puestos que les correspondían en las  JRV, logrando dinero en la mayoría de los casos y uno que otro beneficio; militantes del  FSLN representaban al APRE; del PLC casi nada se supo durante la campaña, nada más  cuando llegaba su candidato presidencial, y el día de votaciones no comparecieron ni  directivos ni activistas.

El FSLN implementó su táctica en reuniones a las que asistían jefes políticos, delegados  de gobiernos, funcionarios del Consejo Electoral y congregando a las masas para  orientarlas técnicamente sobre cómo manipular las urnas y sacándolas a reprimir al  manifestante contrario.

De ahí su victoria dudosa.

*Autor del libro “Reflexiones críticas desde el sandinismo”.
*Director Centro de comunicación y estudios sociales (CESOS)
Managua y Matagalpa, Nicaragua
http://sergiosimpson.blogspot.com/