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El FSLN desde su fundación y, aun desde que Sandino irrumpiera en nuestras latitudes como una propuesta política-ideológica-cultural diferente que han luchado por  comprender y transformar la realidad,  su idea del poder ha sido una que establece sus propios límites y posibilidades  en armonía y concordia con el sujeto pueblo. Esto ha traído consigo lo que podemos llamar la insurrección de los saberes y poderes sometidos de la ciudadanía. Dimensiones que antes estaban doblegadas  por el manejo  oligárquico del sistema y que los excluía de la toma de decisiones o de convertirse en  el sujeto central de las políticas públicas.

Con el ascenso al poder del FSLN,  en su primer momento, así  como en la actualidad  bajo los signos de los procesos electorales y en los que el pueblo ratificó  su  excelente gestión, y mandata- a la par del mismo como sujeto protagónico- al Comandante-Presidente Daniel Ortega y al FSLN como vanguardia, a profundizar el proceso histórico iniciado desde 1979, esa correlación político-social-cultural cambió. Así que el triunfo abrumador del FSLN no es más que el mandato de la ciudadanía mediante el que propone continuar con esa vocación de servicio y con el objetivo  de visibilizar y echar a andar esos saberes, sentires y poderes populares.  

Se debe continuar con esa disposición  motivada por ideales, valores, normas de contenido que movilizan al Comandante-Presidente y al FSLN a una responsabilidad  con el otro, con el pueblo, con la ciudadanía en general. En este sentido diríamos que Nicaragua votó por la unidad, por la concordia, por la seguridad y el crecimiento con justicia social-Nicaragua después de Venezuela es el segundo país en  reducir la desigualdad en Nuestramérica- por el consenso que el Comandante-Presidente Daniel  Ortega y la Poeta Rosario Murillo  han logrado entre los diversos actores de la sociedad nicaragüense.  

No obstante, este triunfo deja claro  el fracaso de los partidos de la derecha que, en la práctica han demostrado incapacidad para generar proyectos de desarrollo, para aglutinar al pueblo alrededor de sus enclenques propuestas y que se han dedicado en los últimos tiempos a realizar  llamados constantes a la violencia que tajantemente rechaza nuestro pueblo, por lo tanto esto  nos deja entrever que son partidos anti-democráticos, anti-populares que siempre han coaccionado a la ciudadanía bajo embustes como la denominada política del miedo y que se han constituido en grupos elitistas que se han venido corrompiendo de una forma descarada.

Así que cuando hablamos del mandato de gobernar obedeciendo que el pueblo instó al Comandante- Presidente Daniel con ese más del 62%, nos referimos a que el pueblo exige que se profundice el  modelo político del Poder Ciudadano. Ese modelo que se ha venido instalando bajo elementos como ejercer el poder delegadamente, es decir, que se  debe seguir ejecutando  en función de las exigencias, reivindicaciones y necesidades de toda la nación nicaragüense como lo ha venido haciendo hasta hoy. Cuando el pueblo ratifica la continuidad del proyecto está indicando que se debe seguir con precisión la función de servidor público comprometido con las mayorías como lo ha venido cumpliendo.

En este sentido el pueblo ha atribuido al Comandante-Presidente la autoridad para que cumpla satisfactoriamente en nombre de Todos los compromisos adquiridos y por lo tanto para que actúe como fuente y asegurador de las exigencias y demandas de la ciudadanía. Al mismo tiempo este mandato tiene como fin último cumplir con la pretensión política-económica-social de justicia y luchar en favor de la felicidad posible del pueblo.

Vale la pena destacar entonces que el gobierno y el rumbo que le ha brindado al Estado nicaragüense y a las políticas públicas que de él se desprenden,  el Comandante-Presidente,  han estado  impregnadas de la máxima: “el que quiera ser autoridad, hágase servidor…  servidor de todos”. Así que el gobierno sandinista ha tenido como guía que ese  mandato  se cumple por vocación, por compromiso, por voluntad expresa con/desde y por el pueblo, la comunidad, la ciudadanía.  

Esto conformaría lo que podemos denominar responsabilidad política con/por/para  el pueblo. Desde mi punto de vista esta propuesta de responsabilidad  tiene su raíz en la proximidad del y con el pueblo. Es una visión que parte de  una perspectiva comunitaria, es un compromiso vital en tanto y en cuanto pone  a la vida misma en el centro de la escena. Allí está expresado lo novedoso del proyecto político del FSLN:   sacar a  luz  la acción concreta,  asumir y asumirnos. Suplantar la  maquinaria abstracta de piezas y engranajes por carne y huesos  que será testigo  de la erradicación del  hambre y la pobreza, a la vez que ser  impulso liberador responsable por el pueblo. No es gratuito entonces que el Comandante-Presidente expresara que el poder delegado por el pueblo, será precisamente para hacer lo que al pueblo le dé la gana, como una expresión tajante y popular de lo que es gobernar obedeciendo.