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La palabra “política” proviene del griego “polítikos”, que significa ciudadano o relativo al ordenamiento de la ciudad y describe la actividad de gobernar o dirigir el estado en beneficio de la sociedad de acuerdo con una orientación ideológica.

Estas orientaciones o filosofías políticas se pueden resumir en cuatro; anarquía, donde hay ausencia de gobierno, autoritarismo, donde el gobierno lo controla casi todo, liberalismo, donde las libertades individuales toman un rol determinante sobre los intereses sociales y por último el socialismo, donde sucede lo contrario, el interés social está por encima del individual.

La anarquía es casi una utopía, y los momentos en los que ha existido han sido cortos, intermitentes. El autoritarismo se puede proyectar tanto en una economía de mercado como en una economía centralizada. Curiosamente, los sistemas autoritarios donde hay un jefe de estado indefinido, fracasan por coartar las libertades individuales y por lo abusos de la discreción burocrática, que termina beneficiando a unos y discriminando a otros; también, en los sistemas de centralización planificada, los fracasos se deben a colapsos económicos, como el caso de la Unión Soviética y todos sus satélites. El socialismo considera que el bienestar social está por encima de las aspiraciones individuales y tiende a basarse en un modelo de Estado grande, benefactor, que busca “solucionar” la mayoría de las necesidades del individuo, dentro de un marco comunitario. Dicho modelo, dentro de un patrón democrático es el que ha estado presente en gran parte de Europa, dejando obvio en los últimos meses, que es un modelo caro, donde el Estado necesita endeudarse a gran escala para poder copar las demandas de los ciudadanos, acostumbrados a esperar mucho de parte del gobierno. En Nicaragua es difícil establecer el modelo existente. Aunque el gobierno actual, y por los próximos 5 años, se considera socialista su actuar se parece más a un fenómeno político conocido como “clientelismo”, originario de Roma. Este “sistema” está definido por la relación patronal y jerárquica entre el sujeto (cliente) y su patrón (gobernante). El clientelismo político se basa en la relación de dependencia entre el gobernante y el gobernado. El gobernado apoya al gobernante a permanecer en el poder, y el gobernante a cambio utiliza el aparato estatal para conceder favores, que en nuestro país van desde repartir zinc hasta darle trabajo en el estado a los parientes de las personas influyentes ubicadas en los poderes del estado. La relación o ámbito clientelar se confunde con la afinidad política, hasta el punto que el patrón o gobernante solo gobierna para el que lo apoya; esto se refleja claramente en la ubicación de banderas del partido de gobierno en todas las instituciones del Estado, inclusive en todas las presentaciones públicas del Presidente. De esta forma, se consolida el mensaje de que el patrón y el cliente son la misma cosa. Dicho esto el clientelismo padece de dos defectos comunes, la corrupción y el nepotismo. Inevitablemente, el derecho como instrumento de gobierno es relegado por los vínculos clientelistas que se transmiten a través de programas de ayuda dirigidos a los afines al partido (clientes) los cuales se vuelven dependientes; según Vincent Lemiux, profesor emérito de ciencias políticas de la Universidad de Laval, Quebec, el cliente termina renunciando a sus derechos ciudadanos y el patrón termina ejerciendo el control “de facto”, impartiendo justicia y contando los votos.

El clientelismo político es un fenómeno presente en la mayoría de los países subdesarrollados en diferentes niveles, pero cuando este se convierte en el sistema de administración política, la discreción, la corrupción y  la pérdida de los derechos ciudadanos se vuelven las reglas, las cuales se enraízan en la sociedad y destruyen la institucionalidad, hasta que el patrón se quede sin suficiente dinero para mantener a la clientela sumisa, o en su defecto, cuando los que están fuera del sistema clientelar deciden actuar.

*Economista
Queen Mary College, University of London