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Vi y escuché a don Fabio Gadea, candidato de la Alianza PLI, decir en una conferencia de prensa que él no asumiría ninguna diputación regalada. Me parece que la reacción de don Fabio fue al calor del proceso recién concluido, que ante la gran dimensión del fraude, era razonable entenderla. Sin embargo, quiero decirle que la diputación a la que él tiene derecho no es ni regalada  ni producto de ningún pacto.  

La Constitución Política desde su aprobación original (1987) y la primera y significativa reforma de esta en 1995, estableció en su art. 133, que: “También forman parte de la Asamblea Nacional como Diputados, Propietario y Suplente respectivamente, el expresidente de la República y exvicepresidente electos por el voto popular directo en el período inmediato anterior, y, como Diputados, Propietario y Suplente los candidatos a Presidente y Vicepresidente de la República que participaron en la elección correspondiente, y hubiesen obtenido el segundo lugar. “

Independientemente de cómo quede este proceso al final del camino, esta diputación es legal y legítima, ya que el Constituyente originario (1987) y el Constituyente Permanente (1995) así lo dispusieron. Ambos instrumentos legales fueron aprobados por legisladores libremente electos, en elecciones libres y democráticas, por lo que hizo a estas disposiciones legítimas y no productos de amarres o pacto, como sí lo fue la reforma del año 2000, que fue producto del pacto Alemán- Ortega, en donde se incorporó lo que todos suelen decir bien “la diputación regalada” para los expresidentes y exvicepresidentes que se les hubiere terminado su período para gobernar.  Con esta reforma, el presidente Alemán en el poder se aseguró dicha diputación e inmunidad, e incluso llegó a ocupar la misma y hasta proclamarse presidente de la Asamblea Nacional, hasta que le fue abierta causa penal, defenestrado de la Junta Directiva y retirada su inmunidad para ser juzgado.

De tal manera y razón, que don Fabio pudo haberse confundido con esto último de mi referencia, pero realmente no se trata de eso.

Así que a don Fabio, le digo, después de calmarse las aguas, que medite bien, que se asesore bien y que confirme lo que expongo, a fin de que convencido de los hechos, con deber patriótico pero también con el derecho que le asista y en medio de la adversidad, asuma lo que en derecho le corresponde: su diputación que por disposición constitucional y legítima le pertenece.
 
*Jurista