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El próximo 29 de noviembre es la fecha para la convocatoria de elecciones municipales,  que se realizarán el primer domingo de noviembre del año 2012.

Este dato calendario indica que los sectores democráticos estamos contra el tiempo para  evaluar la forma en que hemos actuado y pensar en opciones de solución en función de  Nicaragua.

No pretendo sino lanzar una invitación a que analicemos el estado crítico de la  oposición, para desarrollar una estrategia común para enfrentar las actuaciones de un  Consejo Supremo Electoral (CSE), que ya han recibido la evaluación de las  delegaciones de la Unión Europea (UE), la Organización de Estados Americanos (OEA)  entre otros, calificándolo como “faltos de transparencia, neutralidad e irregularidades  como la tardía acreditación para que los fiscales opositores ingresaran a las mesas  electorales y la falta de entrega de miles de cédulas de identidad, necesarias para ejercer el sufragio.”

La UE y la OEA también criticaron al  CSE, organizador de los comicios, por “vetar la  observación de organismos locales, y al Estado de Nicaragua por invitar tardíamente a  las misiones internacionales”, y también cuestionaron a los jueces electorales por no  “emitir regulaciones” sobre asuntos “claves” de los comicios, como el registro de  votantes, el ejercicio de derecho al voto, y el recuento del sufragio.

La solución a los problemas de Nicaragua está en manos de todos los nicaragüenses.   Por tanto, un partido político, el que sea, no es suficiente para canalizar las aspiraciones  de todos, menos si pretende imponer soluciones rechazadas por amplios sectores,  incluyendo los que representamos y los que estamos, hoy día, en situación de oposición. Comencemos por revisar como nos encontramos los sectores democráticos y para donde  vamos.

Comencemos por reconocer que fuimos divididos. “Divide y vencerás”, dice la frase  atribuida a Julio Cesar y ahora parte de la sabiduría popular. Y todos los sectores  ideológicos de la oposición, sabiendo la sabiduría contenida en esa frase, la ignoramos y  pensamos que cada uno, solo, sin los demás, saldría victorioso.   Ignoramos, igualmente,  los hechos de nuestra propia Historia Patria: unidos vencimos al FSLN en 1990, y el  mundo democrático de todos los continentes del planeta nos respaldó, porque vio la  decisión de todos de presentarnos como UNO.

Hoy día, la división continúa. La personalidad jurídica del Partido Liberal  Independiente (PLI) está en medio de una disputa legal entre cinco facciones, y quien  tiene el poder, me atrevo a pensar,  buscará como mantener esa disputa. Quienes se han propuesto someter a su poder a los ciudadanos democráticos, “oficialmente” en la  oposición, quieren vencernos a base de mantenernos divididos, y, deduzco, que de cara  a las elecciones municipales del 2012, por vía del CSE “reconocerán” como titulares de  la personalidad jurídica del PLI a la facción que más le convenga al FSLN, y que  contribuya a mantener abierta la disputa entre las diversas facciones del PLI. Legalmente, es una situación de “alta tensión”. Queda por ver la capacidad política de respuesta de las diversas facciones, de cara al futuro de Nicaragua.

Por su parte la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y la Alianza por la República  (APRE), por ley han perdido su personalidad jurídica. Es más, el APRE perdió su  personalidad jurídica mucho antes del 2011 por no asistir a una elección municipal; sin  embargo, los magistrados del CSE se la devolvieron,  para mantener “vivo” a otro grupo  de la oposición, a fin de profundizar la controversia y división de la oposición y, así,  salvaguardar intereses del FSLN.

El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) está en “cuidados intensivos”. En este  momento, logro identificar dos cursos de acción posibles. O muere por inercia, o bien, logra reorganizarse y relanzarse con un liderazgo surgido de las bases - esta es una labor  cívica nada fácil, que requiere una auténtica vocación de servicio a los ciudadanos, y  caminar por los caminos que transita nuestra gente, por una parte.  Por otra parte, se requiere estar alerta frente a la presencia de aquellos elementos que son rechazados por  las bases del partido, casi por unanimidad.

Nicaragua, y cualquier país democrático, requieren una oposición fuerte, trabajadora,  unida, consciente de sus responsabilidades con la gente que les respalda.  Pero para  avanzar en el trabajo de reorganizar a la oposición, debemos partir por reconocer que la  situación de la oposición en el país no es nada fácil.

Si a eso le agregamos los egos, los  intereses y ambiciones personales desmedidas de algunos, la cosa es aún más  complicada.

La verdad es que el tiempo va corriendo y todo parece indicar que está a favor del  FSLN; sin embargo, no todo está perdido.

¿Solución?
La unidad es la solución. Pero, en vista que la suerte de la personalidad jurídica del PLI  está en manos del FSLN no es mucho lo que se puede hacer desde el lado democrático y  en el caso de la ALN y APRE, aunque el CSE de facto le devolvieran ilegalmente sus   personalidades jurídicas, ninguno de esos dos partidos son una opción viable para los  demócratas.

Un relanzamiento del PLC, con un liderazgo que surja de las bases podría ser la  solución y es ahí donde debe de haber un cambio de actitud. Por ejemplo, la Democracia Liberal demanda el dialogo y  la necesaria autocrítica, frente a la  intolerancia y el verticalismo. Otro ejemplo: el directorio nacional del partido no debe ser organizado en Managua sino nacido de las bases del partido a nivel nacional. Para  ello, se debe promover que sean los líderes de base los que decidan quiénes serán sus convencionales antes de ir a una convención nacional y esos convencionales a su vez  decidirán quiénes serán sus nuevos dirigentes nacionales.

Los dirigentes políticos que controlan la personalidad jurídica del Partido Conservador  también podrían ser parte de la solución.

Otro aspecto importante de la solución es la celebración de elecciones primarias con  padrón abierto, en la que participen todos los grupos de la oposición, para seleccionar  los candidatos de la oposición democrática de cara a las próximas elecciones  municipales. En este ejercicio democrático se debe solicitar la participación de  observadores electorales nacionales y dejar abierta la posibilidad de que también  participen observadores electorales extranjeros.

El sector empresarial, por su parte, debería demandar a toda la oposición celebrar   elecciones primarias para obtener candidatos únicos de la oposición unificada en cada  uno de los municipios.

¿Bajo qué bandera o casilla?  Esa decisión debería resultar de un dialogo de todos los  grupos democráticos de la oposición nicaragüense, porque la solución somos todos.

Ese es mi pequeño aporte a una posible solución. Si usted tiene otra propuesta, o  planteamientos sobre aspectos específicos, le invito a que la presente.

*Miembro del Concejo Municipal de Managua