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Segunda Parte

Volviendo con la OEA y la Unión Europea, estos organismos no podían arriesgar tanto su prestigio como para declarar que hubo fraude en las elecciones, llegando el Jefe de Misión de la UE a tener que afirmar taxativamente que el fraude no existió, mientras la OEA, por su parte, tuvo que ser aún más clara al aceptar que las supuestas irregularidades señaladas por ambos organismos no alcanzaban para alterar el resultado final del proceso: la Presidencia y el voto calificado en el Poder Legislativo para el FSLN, el cual permite jurídicamente a este no tener que negociar nada con nadie. Sin embargo, el Comandante Daniel Ortega en su primera comparecencia pública luego de las elecciones, ha dicho que el FSLN seguirá buscando el mayor consenso posible, en aras de la estabilidad política del país, necesaria para continuar avanzando como hasta ahora, en la mejoría de las condiciones de vida de una cantidad cada vez mayor de nicaragüenses y en la transformación social que se encuentra en marcha.

Desde el punto de vista práctico, son dos las razones que permitieron al FSLN alcanzar ese espectacular 62.46% en esta contienda electoral, la primera en que el sandinismo se enfrenta desde el gobierno a la extrema derecha en condiciones de paz. La primera de ellas es la desaparición del miedo como factor influyente en las elecciones de Nicaragua, y que era utilizado por la derecha para evitar que una porción significativa del electorado votara por el FSLN aunque quisiera hacerlo, pues podía más la amenaza de una confrontación con Estados Unidos que trajera guerra y bloqueo económico.

Al regresar el sandinismo al gobierno, en 2006, a pesar de este factor y no hacerse realidad el Apocalipsis que en tal circunstancia era pronosticado por el terrorismo político y mediático de la derecha, todos aquellos nicaragüenses que así lo han querido siempre y no lo hacían por miedo, pudieron al fin votar por el partido de su preferencia, el FSLN, que logró ganar esas elecciones sin aumentar su voto histórico desde 1990, pero favorecido por la división de la derecha aún con un 6% restado por el MRS y que fue compensado con un aumento del 2% aproximadamente, producto de una acertada campaña electoral y que fue decisivo, pues de lo contrario el FSLN no hubiera obtenido la ventaja porcentual requerida por encima del segundo lugar para ganar en primera vuelta, toda vez que en la segunda el sandinismo tendría que enfrentarse a la derecha unificada, lo que en ese entonces equivalía a una derrota segura.

La otra razón decisiva para el triunfo del FSLN en 2011, lo constituye el apoyo de quienes sin haber simpatizado nunca antes con el sandinismo, esta vez votaron a su favor al haber sido beneficiados por la política social del actual gobierno revolucionario, o porque esperan serlo en el futuro, prueba de que, contra lo que ha afirmado la oposición, los programas sociales no son políticamente discriminatorios, evidencia ante la cual entonces, se habla de clientelismo político. Ya quisiera la gran mayoría de los nicaragüenses que todos los partidos trataran de sumar votos a su favor resolviendo los problemas concretos del pueblo.

Hubo también quienes votaron a favor del FSLN sin ser beneficiarios de sus programas sociales y sin esperar serlo, pero que reconocen con su respaldo electoral, la sensibilidad social demostrada por este gobierno en contraste con la indiferencia de los anteriores.

Muchos nicaragüenses votaron por el FSLN aun estando en desacuerdo (equivocadamente o no) con algunas cosas que está haciendo el sandinismo desde el gobierno o con cosas que hace el FSLN como partido (o con la manera en que algunas cosas se hacen; pudiendo ser o no correctas esas cosas y/o la manera de hacerlas), pero que consideraron una mejor opción votar por un gobierno que ha demostrado su capacidad de mejorar la vida de mucha gente, que no hacerlo o peor aún, hacerlo por tendencias políticas que habiendo gobernado antes, no han demostrado lo mismo, ni la intención de lograrlo.

El FSLN debe establecer formas de trabajo que le permita una comunicación con estos ciudadanos, a través de la cual pueda compartir su mensaje siendo capaz no solamente de persuadir, sino de escuchar y asumir errores, pero también debe ser suficientemente autocrítico para identificar fallas no necesariamente señaladas por aquellos que puedan tener desacuerdos con ciertas cosas o con la manera en que se hacen, pudiendo esas cosas estar causando errores que sí son considerados como tales por ellos, o incluso otros errores que pueda estar cometiendo el FSLN y que solo este se encuentre en condiciones de detectar, siendo así consecuente con el llamado del Comandante Daniel Ortega a toda la militancia del FSLN, a asumir con modestia revolucionaria este triunfo por el que tanto se luchó y del cual no se debe abusar si lo que se pretende es preservarlo y consolidarlo, en busca de nuevas victorias para todo el pueblo de Nicaragua.