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La futura Asamblea Nacional de Nicaragua, recién electa por el pueblo (el soberano), estará conformada por 92 diputados procedentes de tres partidos políticos o alianzas: 62 del FSLN; 28 del PLI y dos del PLC.

Este nuevo Parlamento con una clara mayoría sandinista; es decir, de izquierda, puede y debe realizar varios cambios importantes para el país.

Dada esta nueva mayoría democrática, podemos esperar que se acabará la disfuncionalidad de los congresistas y la paralización del primer Poder del Estado para sabotear al Ejecutivo.

Se terminará con el famoso pretexto de la falta de quórum; finalizarán los costosos cañonazos para obtener votos; el célebre voto número 47 para lograr la mayoría mínima pasará a la historia; pasarán de moda las bancaditas bisagras o independientes (símbolos del oportunismo politiquero por antonomasia); y se podrá enfrentar mejor a las arbitrarias condicionalidades de los organismos financieros internacionales.

Por otro lado, la nueva Asamblea Nacional, el Parlamento que queremos, podría trabajar en los siguientes aspectos:

1-. Aprobar el referéndum revocatorio para el presidente y vicepresidente de la nación, a la mitad del período de gobierno. Que el pueblo decida si sigue mandando o no.
2-. Suprimir la inmunidad parlamentaria en Nicaragua y en el Parlamento Centroamericano.
3-. Eliminar la diputación regalada o hechiza para los candidatos a presidente y vicepresidente que ocupen el segundo lugar en las elecciones generales.
4-. Eliminar la diputación regalada o hechiza en el Parlacén para el expresidente y el exvicepresidente.
5-. Eliminar la pensión vitalicia con el mismo salario de alto funcionario público para cualquier magistrado de los diferentes poderes del Estado (la Seguridad Social existe en Nicaragua).
6-. Suprimir los 400 mil córdobas  y las cisternas de combustible que le asignan a cada diputado para realizar su campaña proselitista personal y permanente.
7-. Reducir el número de diputados y sus salarios.
8-. Reestructurar a la Corte Suprema de Justicia, Consejo Supremo Electoral, Contraloría General y otras instituciones del Estado, reduciendo el número de magistrados o altos funcionarios.
9-. Reducir los salarios de todos los altos funcionarios en los distintos poderes del Estado, entes autónomos e instituciones importantes como Fiscalía, Procuradurías, etc., de la misma manera en que lo hizo el Poder Ejecutivo en 2007.
10-. Eliminar los cargos de suplentes o vice, en todas las instituciones del Estado, excepto el cargo de vicepresidente del país.
11-. En conjunto con una nueva Corte Suprema de Justicia, promover la reestructuración del sistema judicial para que deje de ser lo que es actualmente.
12-. Poner un límite a la reelección de todos los cargos públicos. No más de dos períodos consecutivos o discontinuos suena realista como algo transitorio en este momento. Idealmente, los altos funcionarios de los poderes del Estado deberían cumplir solamente un período.
13-. Establecer legalmente que todos los partidos políticos deben participar de manera independiente cada dos o tres elecciones generales, regionales o municipales para que mantengan el favor de sus bases y se ganen la personalidad jurídica, como decimos en buen nicaragüense, a puro pulso. Esto ayudaría a contrarrestar el zancudismo, la moda utilitaria de las alianzas y el oportunismo político del “jet set” de los dirigentes de micro-partidos que hoy están en esta acera y mañana en la de enfrente.
14-. Impedir que los partidos políticos reciban de manera directa o indirecta alguna subvención proveniente del presupuesto del país.
15-. Promover que los políticos con altos cargos públicos, de elección popular o no, así como el gran capital realicen declaraciones de probidad pública, accesibles a todo el pueblo, el cual tiene derecho a saber cuánto ganan anualmente y además, cómo lo ganan.
16-. Eliminar el reembolso de dinero gastado por los partidos políticos en las campañas electorales, con fondos del Estado a través del Consejo Supremo Electoral.
17-. Promover la re-nacionalización de la energía.
18-. Impedir que los organismos financieros internacionales cambien arbitrariamente el porcentaje de cotización de los trabajadores, el límite de edad para jubilarse y el número de cuotas a la Seguridad Social.
Esa es la Asamblea Nacional que queremos.
leninfisher.blogspot.com