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En un diario de circulación nacional se publica una fotografía de la escultural Claudia  Cuadra Cardenal, quien nos representará en el certamen internacional  Miss World  University, como se explica al pie de dicha foto: “Claudia Cuadra  Cardenal modela un  traje de baño del diseñador nacional Harry Garay, mismo que forma parte de su  equipaje rumbo a Corea del Sur, donde nos representará en el certamen Miss World University que se llevará a cabo este próximo 15 de diciembre”. (END/26/11/2011)

La persona que redactó el texto empleó la palabra ‘mismo’, un adjetivo que no siempre se emplea adecuadamente. El adjetivo mismo significa “idéntico, no otro”; por ejemplo: “Este amigo es el mismo a quien saludé ayer”; “Esa casa es la misma que sirvió de escuela el año pasado”. También significa “exactamente igual”; por ejemplo: “Lo haré de la misma forma”; “Pintó la sala del mismo color”. Por pleonasmo, se emplea agregado a los pronombres personales y a algunos adverbios para imprimirle más energía a lo que se dice; por ejemplo: “Yo mismo recibí el dinero”; “Ella misma me entregó el libro”.
Veamos este fenómeno con detenimiento.


1) Uso recomendable de mismo
El adjetivo mismo, con su femenino y su plural, se emplea asociado a palabras de carácter pronominal: artículo, demostrativo, pronombres personales, posesivos, indefinido uno y adverbios pronominales, y tiene la particularidad de reforzar la significación del nombre o pronombre a que se refiere. Observemos la diferencia en los siguientes ejemplos:
Yo redactaré la carta. Yo mismo redactaré la carta.
Ella me lo dijo.  Ella misma me lo dijo.
Ellos dirán la verdad. Ellos mismos dirán la verdad.
Con este matiz significativo lo encontramos junto con los adverbios sustantivos o locuciones equivalentes, para destacar el valor enfático del pronombre; por ejemplo: Ayer mismo le entregué el dinero.     Hoy mismo le voy a transmitir el mensaje. Aquí mismo lo abandonaron.
A veces se destaca la identificación de quien participa en un hecho. Se construye generalmente acompañado de un pronombre: Yo mismo le dije toda la verdad; Usted misma firmó la carta;     Él hablaba consigo mismo; Ella misma me lo ordenó; Tuvimos que atendernos a nosotros mismos.
Si el sustantivo a que se refiere el adjetivo mismo lleva artículo, se presentan las siguientes variantes significativas:
a) Con el artículo determinado, se establece una comparación; por ejemplo:
- Este libro es del mismo autor (del autor que estamos hablando).
- Este es el mismo libro (el libro que vimos o del que hemos venido hablando).
Haya o no comparación, existe siempre un matiz diferencial con el artículo. Observemos que no es lo mismo: “Lo apresó el mismo militar”, que “Lo apresó un mismo militar”. En el primer caso, “el mismo militar” (la misma persona con nombre conocido, Juan, por ejemplo) lo apresó. En el segundo, “un mismo militar” (una persona cualquiera, cuyo nombre se desconoce, pero que profesa la milicia) lo apresó.
b) Con el artículo indeterminado no se establece ninguna comparación; por ejemplo:
- Eran de una misma edad y de un mismo colegio.
- Hablaban un mismo idioma y pertenecían a una misma raza.
c) Cuando sustantivamos el adjetivo mismo (anteponiéndole el artículo), expresa identidad o semejanza; por ejemplo:
- El jefe no es el mismo (que era antes).
- Mi amigo no es el mismo (que conocí).
- El gerente siempre me dice lo mismo (lo que dijo antes).
        
La Academia explica que resulta diferente el significado de los siguientes textos en los que el adjetivo mismo está precedido de él (pronombre) y el (artículo). Veamos:
- Ha venido él mismo.
- Ha venido el mismo.
2) Usos poco recomendables
El error en el que se incurre con mayor frecuencia es el llamado mismismo, que consiste en incluir esta palabra donde no se requiere o donde debe ir otra. Observemos los siguientes textos tomados de nuestros diarios:
- De los veinte casquillos encontrados, ocho son de pistola 25, misma que
encontraron en mano de don Carlos. (L. P., 2/9/96, p.16)
- Llegaron a su casa y le encontraron cierta cantidad de droga, misma que utilizaba para vender a expendios pequeños. (END, 03/07/03, p. 5)
- Se refirió a las armas blancas, cortopunzantes y de fuego, mismas que será vedadas en cada uno de los itinerarios…( END/ 24/07/03, p. 5)

Veamos algunos casos poco recomendables:

a) Con valor de pronombre personal: él, ella, ellos, ellas. Ej.:
- Me reuní con los asesores y fui con los mismos a la empresa (poco recomendable).
- Me reuní con los asesores y fui con ellos a la empresa (mejor).
- Visité al director y hablé con el mismo (poco recomendable).
- Visité al director y hablé con él (mejor).

b) Con valor de pronombre demostrativo: este, esta, estos, estas. Ej.:
- Hablé con los propietarios de las casas y me convencí de que las mismas deben ser devueltas a sus dueños (poco recomendable).
- Hablé con los propietarios de las casas y me convencí de que estas deben ser devueltas a sus dueños (mejor).
c) Con valor de adjetivo posesivo: su, sus. Ej.:

- Me interesa el país y el desarrollo del mismo (poco recomendable).
- Me interesa el país y su desarrollo (mejor).
- El director ordenó la remodelación del centro y las instalaciones del mismo (poco
recomendable).
- El director ordenó la remodelación del centro y sus instalaciones (mejor).

d) Con valor de pronombre relativo: el que, la que, el cual, los cuales, quien, etc. Ej.:
- Ya fueron revisados los documentos y los mismos serán entregados mañana (poco
recomendable).

- Ya fueron revisados los documentos, los cuales serán entregados mañana (mejor).
- Leí el ensayo, mismo que fue premiado en el concurso (poco recomendable).
- Leí el ensayo, el cual fue premiado en el concurso (mejor).
- Recibí a la secretaria, misma que me entregó su carta de renuncia (poco recomendable).
- Recibí a la secretaria, quien me entregó su carta de renuncia (mejor).

Nuestro idioma es un proceso individual y social complejo regido por una serie de normas y condicionado por factores diversos. De modo que no basta comunicarse con los demás, sino que se requiere del dominio de principios y reglas que orientan el funcionamiento de la lengua para transmitir mensajes con claridad y corrección. Por eso insiste Andrés Bello, en que la libertad de uso de la lengua escrita tiene un límite: la corrección gramatical, que gobierna “el buen uso” de la lengua, o sea, “el de la gente educada”.

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