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Hablar de fraude es referirnos a elementos sustantivos del Derecho Penal que describen delitos que deben ser juzgados y probados objetivamente (fraude en la entrega de cosas, por simulación, facturación, a la seguridad social entre otros) y se define generalmente como “Quien engañe para sacar provecho en detrimento de otro”. En materia electoral lo entendemos como la intervención deliberada con el propósito de impedir, anular o modificar los resultados reales de una elección y más últimamente como lo definió el jefe de la  MOE-UE, Luis Yáñez,“… Si la pregunta es si el señor Ortega y el Frente han ganado las elecciones o las han perdido, qué es lo que define la famosa palabra fraude, para los políticos fraude es dar por ganador a quien ha perdido y dar por perdedor a quien ha ganado, en este caso es indudable que el frente y el señor Ortega ha ganado las elecciones…” (http://www.eueom.eu/home/videos/all-videos?video=2011_Nicaragua).

La culminación de la pretensión de descrédito del proceso electoral y desestabilización del país impulsado por la Alianza PLI-MRS concluyó con el desarrollo de acciones mediáticas tendentes a inducir en la mente de los nicaragüenses una visión de que el sandinismo ganó las elecciones a través de un fraude electoral.

Ese conjunto de acciones desarrolladas por los PLI-MRS obedecen a un patrón de comportamiento de actividades de guerra psicológica, que incluye elementos de propaganda, esta última desarrollada mediante un empleo planificado y orientada a influenciar las emociones, opiniones, actitudes y conductas de algunos nicaragüenses de forma tal que les favorezca y así moldear a la opinión pública nacional e internacional para que acepte como cierta la ejecución de un fraude electoral pese a su inexistencia, persiguiendo el cumplimiento de este objetivo mediante la ejecución de operaciones mediáticas apoyados por publicistas y expertos en comunicación de masas.

Mucha de esa información propagandística ha sido presentada como relatos noticiosos o mediante testimonios que supuestamente detallan las tales anormalidades que se dieron durante las elecciones del 6 de noviembre, acompañadas de denuncias y críticas desfavorablemente del trabajo realizado por el CSE ejecutados por líderes políticos de la alianza perdedora y que son paralelamente replicadas a través de titulares de las grandes cadenas y medios internacionales (CNN) o mediante la interacción funcional de la tecnología (medios de comunicación) y de la informática (electrónica y computación) en Internet.

En esta trama psicológica el teatro de operaciones y la batalla final, se desarrolla en nuestras mentes, tratando de inducir y controlar nuestro cerebro utilizando un gran aparato mediático compuesto por noticias grises y negras (procedentes de fuentes dudosas e inexistentes), editoriales de periódicos y de noticieros de radio y televisión, así como el bombardeado de consignas, imágenes difusas (copias digitales de actas de escrutinio alteradas intencionalmente) y testimonios insustanciales de  supuestos hechos que se presentaron en las JRV a través de las redes sociales, correos electrónicos y chat celular cuyo único fin es sustituir la realidad (triunfo legal y legítimo del sandinismo) por una percepción de la realidad (supuesto fraude) a través de la manipulación psicológica e ideológica.

Así, queriendo establecer una falsa percepción de la realidad, la operaciones psicológico-mediáticas las complementan con declaraciones de funcionarios de ONG -supuestos especialistas en materia electoral- que con palabras técnicas maximizan las pocos hechos que se presentaron y tratan de inducir en la población la idea de que las irregularidades denunciadas representaban un “fraude de enormes proporciones”. Conjugando tales rutinas con elementos materiales como piquetes y marchas de protestas en sitios puntuales donde grupúsculos reducidos aprovechan congestionar el tráfico vehicular para lograr su acometido bajo los titulares llamativos de sus medios de comunicación, persiguiendo con ello manipular la mente de los nicaragüenses y lograr incorporarles una realidad ajena y multiplicar este sentimiento para generar rechazo e inestabilidad.

Pese a esta estratagema mediática, la realidad señala que si bien es cierto pudieron existir cierto tipo de irregularidades que son normales en estos procesos (Informe Elecciones CNU/MOE-OEA/MOE-UE) estas distaban mucho de ser consideradas como una irregularidad deliberada y generalizada tendente a modificar los resultados reales de la elección presidencial del 6 de noviembre. Y toda esa tergiversación y composición fraudulenta y meticulosa de la información utilizada por el PLI-MRS no es más que engaño y manipulación que a la vez los evidencia y desenmascara ya que no han podido presentar al pueblo de Nicaragua al menos una prueba que demuestre que su denuncia es verdadera y que actúan en consecuencia con la misma, ni mucho menos hacer públicos los conteos paralelos o encuestas a boca de urna que realizaron los ONG de observación electoral (EyT, Hademos e Ipade) ya que estos demuestran la similitud de sus resultados con los anunciados por el CSE, y no les queda más que como buenos políticos continuar desinformando a sus adeptos y lanzándolos a protestar esperando ver tras las pantallas de sus televisores las acciones que estos engañados ejecutan.