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Sin sorpresa alguna hemos visto, hace más de una semana, cómo ha quedado en libertad Farington Reyes, luego de ser encontrado culpable por el delito de violación en contra de Fátima Hernández, y por quien la Corte Suprema de Justicia emitió una sentencia que viola el acceso a la justicia para una mujer que fue víctima y ha favorecido al delincuente, hasta sacarlo de la cárcel sin cumplir la poca pena a la que fue condenado.

Después de la sentencia emitida, el siguiente paso era que saliera en libertad. Contra todo lo que dicta la Ley, contra la sensibilidad humana hacia quien fue víctima, contra los derechos humanos de todas las personas que han sido víctimas de violencia sexual, sobre todo contra niñas, niños y adolescentes que han vivido abuso sexual. ¿Y la justicia dónde está?

En el Movimiento contra el abuso sexual sabemos esto  ¿? y nos preocupa más ahora, el grado de indefensión en que se sigue colocando a niñas, niños y adolescentes. La libertad de Farington Reyes, después de haber quedado demostrada su culpabilidad es un parámetro peligroso que puede incidir de varias formas, algunas de ellas son:

1. Que ante la revelación del abuso sexual de niñas, niños y adolescentes, la familia decida no denunciar, porque en este país no hay justicia. Es decir, promoverá más el silencio sobre este delito y sobre el horror que viven cotidianamente.

2. Cuando tomen la decisión de llevar adelante un proceso judicial, es posible que se encuentren con abogados/as y operadores judiciales que tomen como referente la sentencia emitida por la Corte Suprema y si se trata de una niña de 6 años que ha sido abusada sexualmente, argumenten como “atenuante” que el abusador había ingerido cerveza y que por eso tuvo “arrebato pasional”.

Igualmente, me refiero a la denuncia que realizó Magda Doña, por violencia conyugal, en contra del campeón de boxeo que llaman “Chocolatito” González y que de manera pública se observa una actitud de apoyo y protección a este hombre; por el que su mamá ya salió informando en un medio de comunicación, que guardarán silencio, que no van a seguir dando declaraciones porque el Presidente de la República así se los dijo.

En todo caso, lo que queda en el imaginario social es que el Presidente está apoyando al agresor, y que por lo tanto, las instituciones que deben aplicar la justicia considerarán que esto es “mensaje del Presidente”, y por lo tanto no habrá acceso a la justicia para esta joven.

Se han dicho muchas cosas, a través de los medios, que tratan de justificar que este boxeador haya golpeado a su esposa, se ha hablado de “lo buen padre” que es este señor, porque compra pañales y leche para su hijo, a pesar que lo único que hace es asumir la responsabilidad que le compete. Ahora, nuevamente pregunto: ¿Y la justicia?

Finalmente, me quiero referir a la denuncia de violación que fue presentada en contra de Jimmy González –no sabía que existía, pero dicen que es una figura del deporte- refiriendo que la víctima fue una niña de 12 años, que presentó secuela de embarazo forzado y ahora también es madre forzada.

En el MCAS hemos sabido que esta no es la primera denuncia contra este abusador sexual, ya que hace algún tiempo también fue denunciado, por la misma causa, con una niña de igual edad, quedando en la impunidad.

En el 2011, además del horror del abuso vivido por esta niña, encontramos embarazo, y maternidad forzada como parte de la secuela del abuso. Y ahora, también se presenta la perversidad de una sentencia que dicta la impunidad para el abusador. Y esta sentencia también culpabiliza a la niña, aduciendo que era ella quien llevaba la parte activa en el contacto sexual y además es la “causante” del embarazo.

Por otro lado, se ha echado a rodar la especie de que este señor pagó una cantidad a la abuelita de la niña; con lo que también se pretende desculpabilizarlo, dejando la idea de que ha sido un familiar quien vendió a la niña, o bien que ya asumió su responsabilidad porque “indemnizó” a la familia.

Ninguno de estos argumentos es válido para hacer cumplir el Código Penal que dice, que si la niña tiene menos de 14 años no hay conciencia, y por tanto, la responsabilidad del contacto sexual es del abusador.

Con todo esto, los Farington Reyes, los Chocolate González y los Jimmy González se sentirán autorizados para seguir abusando de niñas, niños y adolescentes y violentando mujeres, cobijados por la impunidad.

Por eso, ahora queremos llamar a la población a que no deje de buscar el acceso a la justicia, no pueden ser situaciones como estas las que nos lleven a desistir y dejar que los delincuentes sigan en la impunidad. Nos toca exigir a los operadores judiciales asumir la responsabilidad que les compete, desde el respeto a las leyes y los derechos humanos. También podemos actuar desde la denuncia social, para buscar la condena de los delincuentes. Protejamos a nuestras niñas, niños y adolescentes, denunciemos públicamente a Jimmy González.

*Movimiento contra el abuso sexual
Hablemosde.abusosexual@gmail.com