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Los esquimeros, los cuida-carros, los limpia-vidrios, los subempleados que trabajan informalmente en las calles de Managua, ¿son parte del proyecto cristiano, socialista y solidario del gobierno actual?

Yo me lo pregunto porque es algo que miro todos los días y me doy cuenta que han pasado 5 años desde que ganó el FSLN y sigo viendo a muchas personas quemándose la vida entre las calles de la capital. ¿A esto le llaman socialismo del siglo 21? ¿En qué se diferencia esto de los 16 años de neoliberalismo que tanto critica este grupo de gente “revolucionaria”? Encuentre usted las seis diferencias. Yo ni siquiera las alcanzo a ver.

Este paisaje urbano (donde prevalece la miseria) no me parece ni cristiano ni socialista ni solidario. Es un paisaje que contrasta cada vez más con la cantidad de rótulos alusivos a las victorias conseguidas por un gobierno que levanta a los pobres del suelo para luego dejarlos caer en el asfalto de la misma pobreza. Les da una sobadita, les ofrece curitas para sus choyones pero no les quita su padecimiento, porque les conviene mantenerlos enfermos.

Este paisaje urbano (donde prevalece la miseria, insisto) tampoco me parece el paisaje por el cual votó la mayoría de los nicaragüenses, apabullada por un fraude que acorraló el voto opositor con más del 60%. Y me pregunto más: ¿Cuál era la necesidad del partido oficialista por robar las elecciones si tenía, supuestamente, garantizada la mayoría de la población a su favor? Creo que tenían miedo. Muy en el fondo, es la única explicación.

Todo esto se agrava si sumamos algunos datos que corroboran la mediocridad institucional de los poderes del estado manejados por el FSLN. Según un informe publicado recientemente por la organización alemana, Transparencia Internacional,TI, Nicaragua es uno de los países más corruptos de la región con el (2,5) en una escala del 0 al 10, donde el 0 es el país más corrupto y el 10 es el país más transparente.

Los únicos que nos ganan en corrupción, según este estudio, son Paraguay (2,2) y Venezuela (1,9), así como se lee, Venezuela, el país que más inyecta plata a Nicaragua y el que más influencia tiene en sus políticas públicas. Es decir que, además de que el dinero venezolano es usado de forma sucia para realizar negocios personales relacionados con los conocidísimos miembros de la cúpula sandinista, este dinero ya viene infestado desde el país de “los sueños de Bolívar”. Pero hay más.

Estos datos, arrojados poco tiempo después de los fraudulentos comicios electorales llevados a cabo el 6 de noviembre pasado, son aún más alarmantes, si a eso le sumamos algunos otros datos entregados por el informe de desarrollo humano del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) en su último informe 2011.

El documento establece que un tercio de los adolescentes nicaragüenses presenta un rezago de más de tres años respecto a la escolaridad esperada para su edad mientras que dos tercios de los jóvenes de 25 a 29 años (yo me ubico en este rango de edad) no cuentan con la secundaria completa (pág. 79) Esto es, sencillamente, el resultado de la misma corrupción.

La proporción de adolescentes y jóvenes que trabaja en la informalidad, añade el informe del PNUD, asciende al 66% y los que están subempleados al 25%. Pero estos no son simples números, son realidades y más que realidades, son asignaturas pendientes para un gobierno que les promete cielo y tierra a sus jóvenes sin demostrar avances verdaderos en la educación y en la transparencia de los fondos públicos.

Con estos análisis numéricos y estas tenebrosas conclusiones estadísticas, nos queda seguir haciendo resistencia pacífica para que los corruptos de Nicaragua no sigan opacando el futuro de las nuevas generaciones que miran, con ojos de asombro, cómo se desploma el Museo de Sandino frente al abandono en que se encuentra su legado universal.

*grigsbyvergara@yahoo.com