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El candidato ideal sostuvo una entrevista por más de dos horas con el gerente de una concesionaria de vehículos de un grupo que maneja marcas de reconocimiento mundial para llenar una vacante de mercadeo.  Durante la entrevista, cualquier candidato, procura proyectar conocimientos y experiencias manifestando su interés y su absoluta capacidad en cubrir la plaza. Su desarrollo es tan intenso que expone ideas y estrategias mercadológicas ejecutables a pesar del poco manejo de información sobre la empresa y su situación (e.g. objetivos corporativos, cultura de la empresa, organización, recursos disponibles, fodas, finanzas, etc.) utilizando métodos al estilo “DuPont.”

El aspirante sigue hablando sobre cómo optimizar las ventas, la comunicación interna y externa, cómo generar promociones impactantes a bajo costo, cómo darle valor a la marca, mejorar la imagen, sobre el comportamiento del consumidor, su competencia y hasta qué tipos de errores actualmente la empresa comete, bueno, todo un profesional- un connoisseur.

El aspirante sale de la entrevista convencida, que además de haber hecho una presentación razonada y efectiva, es definitivamente el mejor candidato, ya que además de haberse documentado sobre la empresa investiga, inclusive, como la fuerza de ventas pierde clientes potenciales por faltas de técnicas de ventas y sentido de compromiso.

Como ejemplo de lo anterior, me relató el caso donde el asesor se compromete a enviar información  vía correo electrónico quedando dicha gestión meramente en el olvido.  De igual forma, recopila información publicitaria para demostrar, en la entrevista, formas de cómo mejorar y optimizar la comunicación comercial.  Al cabo de algunas semanas, sin ser contactado aún, observa que la publicidad de la empresa cambia según recomendaciones planteadas ¿pura casualidad?  Mientras sigue pulsando el mercado a través de su publicidad, sigue observando mayores develaciones que, por mucha casualidad, tiene la certeza que fueron ideas expuestas en dicha entrevista. El aspirante intrigado resuelve dar seguimiento  a la plaza ofertada y es informado que dicho proceso finalizó sin candidato por cualquier motivo considerado por parte de la empresa.

De una u otra forma es un caso típico de propriété des idées donde la empresa “toma” y pone en marcha las ideas de los múltiples candidatos entrevistados sin venia ni gloria; ya que sus inputs son frescos, flamantes y originales aportando pensamientos creativos bajo una libre perspectiva- sin vicio ni ruido corporativo alguno. Esta práctica se ha venido acentuado, paralelamente, con la crisis mundial económica que actualmente se vive, transformando sus candidatos a consultores genuinos, de generadores de ideas potenciales, sin percibir retribución alguna- ni mucho menos la plaza ofertada. Poscandidato se encuentran (aparentemente) con las “manos arriba”, ya que es un tanto complejo comprobar la propriété des idéespuesto que todo puede ser meramente una casualidad- una coincidencia imperiosa. Sin embargo, una herramienta defensiva es utilizar los protocolos de agradecimientos, una vez finalizada la entrevista, enviando un e-mail.  Sin embargo, dentro de este e-mail de agradecimiento, el candidato procuraría hacer un resumen de los puntos más relevantes (ideas) con fin de “comprometer” profesionalmente y éticamente a los entrevistadores dejando en evidencia las ideas o conceptos expuestos durante la entrevista.  ¡Y jaque!