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Es una verdad que “ver el conflicto como una oportunidad nos permitirá enfrentar de una forma totalmente diferente los conflictos que siempre vamos a tener que enfrentar como seres sociales e interdependientes que somos. Y esto es posible partiendo de la aceptación y reconocimiento de que todas las personas somos y tenemos el derecho de ser diferentes (en cuanto ideas, conductas, deseos, anhelos, etc.), y que entonces por esas diferencias propias de las personas humanas existirán conflictos”, tal y como se plantea en la Guía Básica de Negociación Basada en Intereses (Upoli, 2010: 1).
El 80% de los conflictos en una empresa o institución pueden desaparecer, aplicando la mediación y el arbitraje. Si se invierte un poco de lo que se gasta actualmente en juicios ante los tribunales para introducir en los contratos cláusulas de mediación y arbitraje; asimismo, para utilizar los centros de mediación acreditados por la Dirac, comprobará estos resultados (Vid. Principio de Pareto, Maxwell, 2009).
Clasifique los conflictos. Identifique cuáles se suscitan con mayor frecuencia en su institución y diseñe estrategias de gestión para que estos tengan feliz término en mesas de negociación.
Cuantifique cuánto gasta su institución en abogados y gestores para patrocinar un juicio, y haga un presupuesto de cuánto invertiría para utilizar los mecanismos alternos de resolución de conflictos.
La gran misión y desafío de los abogados del presente y del futuro, es evitar que las personas naturales y las empresas sean víctimas del círculo vicioso de los conflictos y los juicios. Por ejemplo, en la Universidad Politécnica de Nicaragua, UPOLI, todos los estudiantes de Derecho están adquiriendo nuevas habilidades y destrezas para evitar que las partes involucradas en un conflicto tengan que recurrir, como primera acción, a los tribunales, especialmente, en los conflictos laborales.
También en la Universidad Evangélica Nicaragüense, UENIC, los estudiantes están aprendiendo cómo dominar la mediación particularmente en los procesos penales a través de la aplicación del Principio de Oportunidad.
Hay bibliografía nicaragüense interesante sobre este tema, actualizada, seria y útil para los departamentos jurídicos y el área de Recursos Humanos de las empresas. Entre ellas, encontramos la obra escrita por la doctora María Auxiliadora Meza Gutiérrez y el doctor José René Orúe Cruz titulada “La Mediación y el Arbitraje en Nicaragua”, publicada por la Facultad de Derecho de la Universidad Centroamericana, UCA.
Asimismo, la obra titulada “Acceso a la Justicia Laboral: Superando las barreras desde la convención colectiva y simplificando procedimientos”, publicada recientemente por la Escuela de Derecho de la Upoli y escrita por la consultora Flor de María Zelaya Aguilar.
Estas obras plantean conceptos e información práctica que ayudan a gestionar los conflictos, partiendo de la normativa vigente, la experiencia de otros países, y los antecedentes prácticos en Nicaragua. De manera, que resultan un material valioso para consultar y aprender sobre los beneficios y alcances de la mediación y negociación, como un método alterno que ayuda a la convivencia pacífica de las personas y, desde luego, a la resolución de conflictos propios de la actividad económica.
El sector empresarial nicaragüense ha identificado que una de las tareas urgentes para continuar con el crecimiento económico sostenido del país, es potenciar los mecanismos alternos de resolución de conflictos.
En el Informe de Coyuntura Económica –segundo trimestre 2011-- se recomienda “fortalecer los procedimientos de resolución de conflictos” (Funides, 2011: XIV). Es tiempo de reorientar los recursos y las formas de resolver los conflictos.
Finalmente, destaco el artículo publicado por la doctora Mariel Rodríguez Detrinidad en la Revista Zona Centro, titulado “Recursos Administrativos contemplados en la Ley 290 y Recurso de Amparo” (edición de agosto y septiembre de 2011), quien concluye con la siguiente idea: “Es importante destacar que lamentablemente en la práctica las sentencias no se emiten dentro del término que señala el artículo 44 (…) estas toman varios años para que sean emitidas”.
¿Hay un mejor argumento para aceptar que la mediación y el arbitraje es una inversión inteligente?

*Abogado, mediador y profesor universitario
carlos.cerda@zoho.com