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Parte de estas palabras que escribo en este artículo y hoy deseo compartir con ustedes, las utilicé durante mi discurso de despedida en diciembre del año pasado cuando fui seleccionado por el Departamento de Becas de la UNAN-Managua, en conmemoración de los cinco años como estudiante universitario, como becado interno y por méritos académicos.

Cuando se me brindó la noticia por parte de las “Autoridades de Becas”, me puse a reflexionar acerca de mi vida como estudiante  universitario y las cosas que había logrado durante ese tiempo.

La verdad, toda mi estancia universitaria giró entorno a libros, de una a otra biblioteca, una computadora, diplomas de reconocimientos, y participación en concursos y otras actividades académicas; pero me preguntaba ¿la praxis, mi ser social, lo político dónde estaba?

Entonces, decidí que quería romper con la monotonía presente en los discursos de despedida de todos los años dedicados a recuerdos y mención de nombres especiales. Esta vez, quería que mis palabras llegaran a los estudiantes, por tal razón dediqué el discurso al “Ser Universitario”.

A  finales de este mes defiendo mi título profesional, y me gustaría retomar y compartir estas palabras con ustedes, estudiantes universitarios.

Si se le pregunta a un estudiante ¿por qué y para qué estás en la universidad? A buen juicio, hay quienes responderán que “para formarnos como futuros profesionales e investigadores”; hay otros, quienes por su ignorancia o por carecer de un espíritu propio del universitario responderán simplemente “para obtener un título profesional”.

En cualquiera de los casos, se desconoce o se pasa por desapercibido que por encima de cualquier compromiso con  nosotros mismos, existe uno de mayor preponderancia, y que está determinado por nuestra condición humana: el compromiso social.

Para aquellos que consideran que ser “buen estudiante” o un “becado “propiamente, es recibir un bono o estímulo por sus méritos cae en la falacia del “universitario ostentoso y subjetivista”. Una nota no nos hace mejores que otros.

No hay mejor estudiante que el ser social.

El buen estudiante no es aquel que se contempla únicamente por sacar buenas notas, ser estudiante universitario significa, en palabras de Andrés Espíritu (2008): “Complementar nuestra vida académica con la vida política y social de nuestro entorno institucional y nacional”. No imitar a esa juventud universitaria individualista, preocupada por alcanzar un estatus, pasiva y apática a los procesos sociales.

Existen dos tipos de estudiantes universitarios: el estudiante práctico, de mente abierta y de espíritu crítico propositivo; y el estudiante que vive de la fantasía, que sueña con ver una Nicaragua mejor pero carece de acción. El país necesita de jóvenes estudiantes que puedan enfrentar las tareas de la patria, que logren superar la pobreza y la desigualdad.

Un estudiante en cuya voz figure el pueblo, que no hable para sí mismo, porque con profesionales de esta categoría el país jamás progresará.

Recordemos que son muchos los jóvenes que debido a sus condiciones marginales, no tuvieron la oportunidad de ingresar a la universidad y poder coronar una carrera, que quizás poseen un espíritu de superación igual o superior al tuyo y al mío. El esfuerzo y las esperanzas de esos jóvenes están cifrados en cada uno de nosotros, futuros profesionales. Tu voz y mi voz, son una en comparación al resto de universitarios del país, pero al constituir esas voces en un mismo unísono, es posible incentivar el cambio.

Es importante no olvidar y aprender de las experiencias de nuestras generaciones pasadas, jóvenes que estudiaban, trabajaban y defendían a la patria (Carlos Fonseca Amador, Rigoberto López Pérez, Silvio Mayorga, Julio Buitrago, Fernando Gordillo, y muchos otros). Será sólo a través de acciones de justicia, con un determinismo humanista en pro del bienestar de la sociedad que demostraremos realmente que “hemos pasado por la universidad y no la universidad ha pasado por nosotros”.

Me despido, pidiéndoles que reflexionemos sobre ¿Qué tipo de estudiantes universitarios somos cada uno de nosotros? Y ¿Qué aporte hemos hecho a la universidad y al país durante nuestra identificación como tales?

enimont@yahoo.es