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Han aparecido en los medios de comunicación reiteradas informaciones en relación a que  el próximo año las universidades del país, públicas y privadas, iniciarán  un proceso de evaluación para su posterior acreditación por el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación del Sistema Nacional para el Aseguramiento de la Calidad de la Educación CNEA.
El CNEA es a todas luces un organismo brujo brotado de las componendas pactistas de la Asamblea Nacional. Fue confeccionado con el firme propósito de restarle autonomía a las universidades y someterlas al poder político, so pretexto de velar por la educación superior en este país. Una más del taller pacto.
Prueba del aserto anterior es que a la cabeza de este importante Consejo se encuentra un ilustre exdiputado, sin ningún mérito ni trayectoria académica, ni con la mínima capacidad de discernir sobre la calidad de la educación en ninguna comarca o cañada del país.
Este CNEA es absolutamente sospechoso, porque el reverendo Orlando Mayorga, no tiene la capacidad para distinguir entre lo que es una universidad, un seminario bíblico o un garaje. Este señor ha medrado y sobrevivido al amparo de los vaivenes políticos y siempre arrimándose a muy buenas sombras. La educación superior es un asunto muy delicado como para dejarlo en las manos de cualquier feligrés.
En nuestro país hay personas con méritos, historial y capacidades probadas para asumir esta tarea. Baste citar nombres como los del Dr. Carlos Tünnerman Bernheim, el Dr. Juan Bautista Arríen, el Dr. Alejandro Serrano Caldera, el Dr. Ernesto Medina Sandino, el Dr. Miguel de Castilla Urbina, el Dr. Rafael Lucio Gil, la Dra. Maribel Duriez, la Dra. Vanesa Castro, etcétera.
A los abusos de los políticos sobre cosas tan delicadas como la educación de un país debemos de ponerle coto. Ya es hora que actuemos con responsabilidad, probidad y consecuencia. No es cuestión de poner a cualquiera a repartir certificados de algo que no entiende, no ha construido y ni siquiera sospecha. En el caso de las universidades, el reverendo Mayorga es cualquiera, si él va a acreditar a las universidades en Nicaragua, no tendré más remedio que postularme como Rector de Oxford para el período 2012-2015.
Por eso, sin ningún empacho, con toda sinceridad, con absoluta preocupación y sin ánimo de ofender, pregunto: ¿quién acredita al acreditador? ¿Cuáles son las cualificaciones del señor Mayorga? ¿Podríamos conocer sus aportes y contribuciones a la educación superior? ¿Basta una decisión de la Asamblea Nacional para embijar a las universidades? ¿Hasta cuándo pensaremos como secta y no como nación?

¡A la Libertad por la Universidad!