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Cuánta responsabilidad tienen las generaciones mayores en la formación de las ideas y conceptos de las generaciones emergentes. No tanto por la “experiencia”, pues como decía un intelectual del siglo antepasado, O. Wilde, esta no es más que un billete de lotería premiado encontrado dos días después del sorteo, sino más bien por lo ya sucedido y conocido. Para bien o para mal.

La presente reflexión nace de la lectura de tres artículos recientemente publicados en las semanas pasadas acerca de la verdadera esencia de lo que se llamó Revolución Popular Sandinista. Izquierdista. Un primer autor, extranjero y que escribe por hobby, desconocedor de la realidad nicaragüense, desmeritó el sentido popular e izquierdista del fenómeno, con mucha parte de razón, y el debatiente de su teoría validó el concepto del proceso iniciado a partir de 1979.

No siendo más que un lector, pues mi campo de acción es la salud, considero que es importante sugerir a los estudiosos de estos temas que complementen académicamente el debate, sin sesgos de ningún tipo, para contribuir con adolescentes y jóvenes que son sujetos de bombardeos ideológicos que más bien los confunden y les hacen tomar decisiones inapropiadas para su desarrollo personal.

Con todo respeto por los que ofrendaron sus vidas creyendo que sus inmolaciones servirían para garantizar un futuro más digno a las generaciones venideras, por los que realmente creían en un ideal puro, por los utópicos , es meritorio decir que el inicio del movimiento o proceso fue realmente transparente, revolucionario, izquierdista (si asumimos que dicha posición es la representativa de los derechos de las mayorías), más que una moda coyuntural que coincidió con el movimiento hippie, como forma de protesta ante la guerra de Vietnam.

Sin embargo, dicho movimiento no escapó a la estrategia norteamericana de infiltración de elementos contaminantes para hacerla explosionar. Fue entonces que lograron penetrar a personas que representaban intereses  particulares, de clases pudientes, que asumieron la actividad como una moda, logrando minarla en el tiempo hasta hacerla desaparecer, o en el mejor de los casos, desviarla del curso para lo que fue concebido. Muestra de ello fue la composición de las estructuras de mando del sandinismo (Dirección Nacional,  comandantes de la Revolución y comandantes guerrilleros) donde es fácil identificar sus orígenes de clase social e intereses. Algo similar a lo sucedido en El Salvador, donde el antiguo movimiento de izquierda también se desvió de su curso originario.

Hoy día, uno de sus líderes máximos estudia en Oxford, igual que lo hicieran algunos nuestros en Harvard. ¿Es compatible el discurso con el actuar en la práctica? ¿Formarse en las entrañas del monstruo es válido y justificable?

Preocupa conocer que muchos jóvenes y adolescentes son utilizados para garantizar intereses personales de algunos que conciben la política como un “modus vivendis” y que para seguir manteniendo sus comodidades utilizan como sustrato o peldaño a ingenuos que, por las características biológicas y emocionales, por el momento en su ciclo vital, son fácilmente manipulables, independientemente del nivel de inteligencia que puedan tener. Las emociones y voluntades responden a otros estímulos, tal si fuesen “reflejos condicionados”, como el ejemplo de la manzana y la campanita, de Pavlov.

Es importante recordar que Nicaragua es todavía, y por 2-3 décadas más, un país considerado joven, con un beneficio de la llamada brecha generacional, que es potencialmente generador de riquezas, puesto que más de 6 de cada 10 personas están en capacidad de producir bienes o servicios. Pasado ese período, nos encontraremos con la desventaja de que trabajarán 2-3 ciudadanos para mantener la pensión o jubilación de 5 a 6, con una carga sanitaria inmensa por patologías crónicas (cardiovasculares, discapacitantes y demenciales), y con escasos recursos de exportación que generen divisas. Respetemos, valoremos e incluyamos a la juventud en  los planes de desarrollo de la nación, evitando tergiversar lo que fue y lo que debe ser de Nicaragua. Hagamos patria de esa manera.

eddyzepeda07@yahoo.com.mx