•  |
  •  |

Mi distinguida amiga y colega.

Siempre en el recuerdo de nuestras faenas en el Poder Judicial, todo respeto, dignidad, credibilidad y muy divorciado de intereses y manipulaciones políticas y devoto del estudio y formalidad en su total proyección de los Derechos Humanos, me considero con suficiente aval para en esta misiva pública exponerle colega y amiga mi total reconocimiento a tu destacada y brillante labor al frente del CENIDH, en lo registrado en el pasado año 2011, incluso el homenaje muy merecido que se te otorgó en Suecia.

Nosotros que amamos la Democracia y fervorosos de una justicia bien estructurada y con firmes pilares de completa legalidad, hacemos muy propio ese señalado estimulo.

Vilma me place sentir y vivir que juristas de Nicaragua te apoyen en tus tareas muy patrióticas y cuenta con  mi consultoría penal de la que soy devoto gratuitamente.

Finalmente hago desfilar uno a uno estos criterios: que en este año que comenzamos estemos alerta, atentos, unidos, como un solo cuerpo, propiciando con celo democrático orientaciones de beneficio a Nicaragua, para que nuestro solar patrio ocupe el lugar que le corresponda; no omito manifestar Vilma que me duele y me apena divisar en el horizonte, negros nubarrones de claro indicio de grandes problemas políticos en nuestra Nicaragua y por ahora desde mi querida Masaya, Folklórica, Dariana y Mariana y en estas páginas de El Nuevo Diario como ratificación, aspiremos los que estuvimos sirviendo con amor y dignidad una justicia bien lograda, un futuro de paz como un logro de “enseña triunfal”. Dios nos proteja.

* El autor es miembro de la Academia de Juristas y Ciencias Políticas de Nicaragua.