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Primero que nada, quiero dejar claro que no soy ningún admirador de Hugo Chávez. Pienso que su presidencia no es buena para Venezuela. En general, pienso que los caudillos mesiánicos como Chávez no son buenos para sus países. Es difícil imaginar algo bueno en lo que Dios pudiera imitar al presidente de Venezuela. Sin embargo, a mí se me ha ocurrido algo en lo que sí podría imitarlo. Me refiero al programa semanal de televisión “Aló Presidente” en el que Chávez se dirige a su pueblo y le permite hacerle preguntas.

El único documento escrito que tenemos sobre la voluntad de Dios es la Biblia, la que ya lleva casi dos mil años de haber sido inspirada por Él. Su difusión, aunque considerable, no ha sido la que se podría haber esperado viniendo de Dios, ya que actualmente sólo cerca de 30% de la población mundial la considera sagrada. Por otra parte, su mensaje no ha sido tan claro como podríamos esperar de un texto proveniente de Dios, ya que existen muchas versiones e interpretaciones de la Biblia, e innumerables grupos cristianos distintos.

A través de la historia, y a lo largo de la geografía mundial, ha habido gran cantidad de guerras y conflictos de todo tipo debido a la falta de una única interpretación de la Biblia, y a la creencia en diferentes religiones. En este escenario, ¿no sería estupendo tener un programa de televisión en el que Dios se dirigiera a su pueblo y éste le pudiera hacer preguntas? Se podría llamar “Aló Dios”, y se podría transmitir por CNN, por ejemplo. Con este programa la voluntad de Dios quedaría totalmente clara. El ateísmo y el relativismo desaparecerían ipso facto. No habría religiones falsas. Se resolverían automáticamente conflictos como el árabe israelí, etc.

La audiencia de dicho programa sería masiva. Aunque los temas tratados por Chávez sean importantes para los venezolanos, los de este nuevo programa serían de gran interés para todo el mundo; la salvación eterna de la humanidad entera es muchísimo más importante que la economía o la política de Venezuela. Además, podríamos hacerle a Dios muchas y muy importantes preguntas: ¿Existe vida extraterrestre? ¿Qué son la materia y la energía oscuras? ¿Existe el bosón de Higgs? ¿Hay algún asteroide en camino hacia nuestro planeta que nos amenace de extinción? ¿Cómo curar el cáncer y el sida?  ¿Hay otros universos? ¿Es correcta la teoría de cuerdas? ¿Es real la amenaza del calentamiento global? ¿Es algo de la naturaleza, o se debe dicha amenaza a la civilización humana?….

Sin embargo, Dios ha decidido no aparecer en ningún programa televisivo de este tipo, o expresarse de manera igualmente contundente. He pensado en el asunto, pero no encuentro la razón de su negativa.

Primero pensé que posiblemente Dios esté ocupado atendiendo a otras civilizaciones en otros rincones del universo, quizás redimiéndolas; pero recordé que Dios está en todas partes y que es omnipotente, por lo que no es válida esa razón. Después se me ocurrió que tal vez no le interesemos, pero al recordar que es todo amor descarté esa posibilidad; después de todo somos sus criaturas predilectas, la cúspide de su creación. En nuestro planeta las cosas no andan tan bien que digamos, como para que Dios no concluya que nos caería muy bien una ayudita, dadas las muchas interpretaciones que se han hecho de su voluntad.

Muchas iglesias reclamarán que ellas representan a Dios inspiradas por el espíritu santo. Sin embargo, ¿cómo saber a cuál creerle? Si hoy aparecieran nuevos textos “inspirados por Dios”, sería razonable pensar que ya era hora de que Dios se pusiera al día y nos hablara en un lenguaje más moderno, no en el oscuro idioma de pastores y pescadores del siglo I.

Sin embargo, sospecho que todo el mundo consideraría fraudulentos tales nuevos textos. ¿Cómo sabríamos cuáles de ellos son auténticos y cuáles no? ¿Cómo saber si Marcos, Mateo, Lucas y Juan no son un fraude? Sólo con fe podríamos creer a ciegas en todo eso.

Desgraciadamente, con fe se puede creer cualquier cosa. Han abundado, y siguen abundando, todo tipo de fes; algunas ya se extinguieron y otras siguen vivas, pero no hay manera de saber si alguna de ellas es verdadera. Sin duda, lo mejor sería que Dios se presentara en persona.

Ya ha pasado demasiado tiempo desde que Dios inspiró la Biblia, y sus resultados han dejado mucho que desear. En este caso creo que sería estupendo que Dios siguiera el ejemplo de Hugo Chávez.
Tal vez algún conocedor de la voluntad divina pueda despejarme esta inquietud.

pedrocuadra56@yahoo.com.mx