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Causas de tipo político, expresión directa de los procesos de independencia de los países latinoamericanos y del Caribe respecto de la Corona Española, provocaron abruptos y radicales cambios no sólo en la administración de las universidades coloniales, sino que también en el contenido y la estructura académica de las mismas. Si las relaciones con el centro dominante cambiaban, por consecuencia refleja, también cambiaría la naturaleza y calidad de la universidad. Con la independencia, la universidad colonial, escolástica y pontificia perdió su base de sustentación y una nueva calidad debía sucederle.

La clase dominante colonial (criolla) como clase dominante-dependiente, estaba incapacitada para crear una Nación al estilo de la burguesía europea, y eso daría lugar a que las naciones latinoamericanas nacieran políticamente independientes, pero económicamente- como fértil semilla- condicionadas para engendrar un nuevo tipo de dependencia política.

Los nuevos Estados independientes abolieron y nacionalizaron todas las formas de enseñanza, en especial la de las universidades.

Características sobresalientes de la Universidad Napoleónica que todavía se mantienen en la mayoría de las universidades latinoamericanas y nicaragüenses eran: la enseñanza orientada a las profesiones, la descentralización de la enseñanza mediante la creación de facultades y decanatos separados entre sí, la erradicación de la Teología, la separación entre los centros dedicados a la investigación y las facultades orientadas a la enseñanza y el ascenso de las nuevas instituciones jurídicas.

Así, la Universidad Napoleónica vino a América como cualquier otro artefacto cultural para satisfacer las necesidades de modernización de las clases dominantes, dependientes económica y culturalmente de las metrópolis europeas. Fue el trasplante de un modelo académico que en Francia con Napoleón Bonaparte pudo haber tenido alguna justificación cultural y política, pero que en América, dado el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas de la época, se presentó en situación contradictoria y de ruptura respecto de las necesidades objetivas de los pueblos a que estaba destinada.  

La clausura o nacionalización según países de algunas universidades coloniales y su transformación a napoleónicas fue así: 1833 México; 1839 Chile; 1854 Argentina; 1856 Perú, 1867 Colombia; 1868 Ecuador; 1879 NICARAGUA y 1888 Venezuela.

En Nicaragua, el 3 de abril de 1879, el Gobierno del General Joaquín Zavala emitió un decreto mediante el cual se reformaba el Modelo Académico de la universidad colonial basado en cátedras. A partir de entonces la Universidad se organizaría en facultades y decanatos.  El decreto del Presidente Zavala de 1879 inaugura en Nicaragua el Modelo Académico de la Universidad Napoleónica, cuyas características fueron: “el profesionalismo”; la enseñanza continuaba siendo la función fundamental de la universidad y “la descentralización de la enseñanza”, cada Facultad es una isla que atendía sus propios problemas.    

El decreto establecía universidades en León y Granada, y el régimen docente se organizaba en cuatro facultades, a saber: Ciencias y Letras, Derecho, Medicina y Farmacia y Ciencias Naturales, la que sustituía a la Teología.

Como es posible observar, casi todas las características del modelo académico de la Universidad Napoleónica trasplantado de Francia para Nicaragua en 1879, siguen presentes en la universidad pública y privada del presente neoliberal en Nicaragua, 133 años después. Así de viejos y obsoletos son los modelos académicos de nuestras casas de estudios superiores en la actualidad.

Dancy Ribeiro al referirse a este tipo de Universidad en su obra La Universidad Latinoamericana, dice lo siguiente: “Recogimos su estructura pero no su contenido político de institución centralizadora y unificadora de Francia desde el punto de vista cultural; recogimos el profesionalismo, la descentralización de la enseñanza, la erradicación de la teología y el culto hacia las nuevas instituciones jurídicas que regulaban al régimen capitalista, pero éstas, trasplantadas, no crearon la aceleración evolutiva, sino que perpetúan los intereses del patronato colonial. Se trató de una universidad patriarcal que preparaba a los hijos de los hacendados, de los comerciantes y de los funcionarios para el desempeño de cargos políticos y las funciones prestigiosas de las profesiones liberales”.  

* El profesor De Castilla es autor de Universidad y Sociedad en Nicaragua (1980, dos tomos); La Universidad contra la Universidad (1998) y La Reforma Universitaria Troya y mi idea de Universidad (2008).