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Debemos decir, en primer término, que el lugar de la política ha sido el conjunto de estructuras sociales y los diferentes modos de acción en que a ellas se ha respondido. Los lugares de la política son definidos por la forma de la sociedad, sus diversos escenarios de institucionalización y la acción de legitimación de las mismas.

El Estado moderno ha complejizado y diversificado el espacio central de la política reproduciendo varios lugares de representación de los gobernados; la división de poderes y el ejercicio del poder gubernamental. Este proceso de diversificación y ampliación de los lugares de la política obedece a dos factores de desarrollo histórico del Estado; la ciudadanía y la democratización; la diversificación y complejidad estructural de lo moderno. Institucionalización y ciudadanización son dos dimensiones que se relacionan en el funcionamiento del Estado.

El proceso de ciudadanización se ha convertido en el espacio de representación y legislación del Parlamento en un sistema presidencialista, bajo el reconocimiento de un conjunto de derechos políticos que se ejercen para acceder al lugar central de la política. Sin embargo, la sociedad civil también se ha constituido en un lugar donde es posible la práctica de la política fuera del Estado. La sociedad civil es un conjunto de lugares en los que se organiza también la vida política no estatal.

En la medida en que las instituciones de la sociedad se han estabilizado y delimitado, organizándose en su diferenciación y estructura social, se han convertido en un conjunto de lugares en que se hace política y se vuelve así en puente o medicaciones de las demandas al interactuar hacia dentro de la sociedad civil y hacia el Estado.

Por el contrario, si los sujetos y prácticas de los momentos políticos de la sociedad civil que despliegan su acción en relación al Estado y la política nacional, rebasan, explosionan y desplazan esos lugares de la política, es muy probable que esté emergiendo un movimiento social.

¿Cuáles son los principales rasgos que identifican y caracterizan a un movimiento social? La realidad de los movimientos sociales hoy en América Latina es compleja y ambivalente. Frente al escenario global y ante una subyugación del poder político al económico del mercado, se ha producido una reconfiguración del mapa social de la región que ubica las diferentes luchas y movimientos sociales que plantea un serio cuestionamiento a los actuales regímenes de dominación y que se pueden clasificar en dos tipos:

Movilización del sector público que pone de relieve las fronteras de la precariedad: salud, la educación, servicios públicos, luchas sectoriales.

Movilización que pone de relieve la exclusión. Movilizaciones urbanas y rurales de característica territorial: demandas de infraestructuras básicas y trabajo; lucha contra el saqueo de bienes naturales y la contaminación del medio ambiente.


Las dimensiones del Movimiento Social son:
Territorial: este no es sólo un espacio de resistencia, sino también un lugar de resignificación y creación de nuevas relaciones sociales. Espacio de auto-organización comunitaria, constitutivo de los Movimientos Sociales.

Acción directa: no optan por lo convencional y su acción es disruptiva, como herramienta de lucha generalizada. El agotamiento de la crisis de las mediaciones institucionales y la asimetría de fuerzas hace surgir una fuerza destituyente que no implica una acción instituyente.

Democracia directa: toma diversas formas a partir de la acción colectiva no institucional, pues la política institucional devino auto-rreferencial, ligada a una democracia delegativa, decisionista. La democracia adquiere una forma directa, asamblearia, horizontal, no jerárquica.

Demanda de autonomía: desde los pequeños colectivos culturales hasta grandes estructuras territoriales u organizaciones de masas. La autonomía aflora como eje organizativo y estratégico que remite a la autodeterminación.

Un movimiento social emerge cuando la acción colectiva desborda los lugares estables de la política, tanto al interior de la sociedad civil como hacia el Estado. Se alimenta buscando solidaridades y aliados que avalen y certifiquen su cuestionamiento sobre los criterios y formas de distribución de la riqueza social y de las formas de organización de la sociedad, Estado y gobierno.

Los movimientos sociales no tienen lugar fijo, poseen una configuración nómada de la política. Se desplazan de la política institucionalizada hacia los lugares de fluidez social. Rompen el silencio para hablar de aquello que no tiene lugar en la sociedad y no forma parte de la agenda social.   

* El autor es Director del Cielac/Upoli y miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales,  Clacso