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¿Qué contenido tienen para este Gobierno las fiestas religiosas, Navidad, Purísima, Semana Santa? ¿Cómo calan en los Ortega Murillo, desde la fe que pregonan hasta el manoseo cardenalicio y sus curas fieles? ¿Todo ello es fruto de una vivencia de ser cristiano?  ¿Acaso es religiosidad, no cristianismo? Difícil apreciación. Los politiqueros corren tras las bendiciones de los Obispos, y uno hasta tiene capilla particular. ¿Regalo de su ilustrísima?

Los Ortega Murillo celebran de cara al pueblo dichas fiestas, miles de nicaragüenses hacen filas, con o sin fervor. El pueblo tiene hambre y la Plaza de la Fe se convierte en pan y circo. El canal de la dignidad vocifera una farsa cristiana, victoria para Daniel y señora esposa. El pueblo agradece a Dios, al Presidente, a su Esposa, con la blanca sonrisa del cardenal Obando y la fe en que Dios y María están con ellos. Les protegen.

Más victorias, viva la Guadalupana, miles de piñatas, luces de fantasía, árboles navideños, ha nacido el Niño. Ganamos por María las elecciones. Bendito sea Daniel, que posee su “dios” particular. El canal de la dignidad saca las caras de sencillas mujeres golpeadas por el hambre. “Gracias a Dios y nuestro presidente, que gobierne todos los años que le quedan de vida”. Sonrisa de Tomás, el de los miles de crucifijos en la pared del Ministerio del Interior.

Para qué tanta farsa religiosa. Hasta pastores evangélicos envían cartas a Obama para que reconozca las elecciones robadas por un cínico Consejo Electoral y una Corte Suprema sin dignidad. ¿Qué más sucede? El laico es llamado por los políticos a dar testimonio cristiano. ¿Por qué esa ausencia de moral y ética, de amor y servicio al pueblo? ¿Religiosidad o Cristianismo?

Se opina de las elecciones, del robo que hizo la maquinaria del partido ajeno a toda ética y moral revolucionaria y se sigue pregonando “Cristianismo, Socialismo y Solidaridad”. ¿Acaso no es pecado ante Dios el robo y la corrupción? ¿Qué opina la purpúrea cardenalicia y sus curas fieles?
Señor presidente, Señora primera dama, el daño a Nicaragua es la corrupción de la conciencia del Pueblo; se ha dañado el alma, se destruye la juventud comprando por mil córdobas lo sagrado de sus ideales, entregando falsas partidas, cédulas adulteradas; destruyendo la nobleza de la juventud. Todo es válido, había que ganar con canciones, bailes orquestados por los gobernantes.  
Los profesores, los profesionales, por hambre y sueldo firman el carné partidario, sino, fuera del trabajo. Se destruye la dignidad del ser humano. En los hospitales no se respetó la dignidad del enfermo, hay que ganar o robar las elecciones. Paz y Amor hasta en los inodoros de las instituciones.

¿Qué nos espera para las futuras generaciones? Una maquinaria con soberbia, con religiosidad sutil, aunque vulgar, se destruyó lo fundamental del pueblo: la Ética y la Moral. Se juega con Cristo, lo mataron. Pero Él vino a construir el “Reino de Dios en la Tierra”. Se entregó por los pobres, los hambrientos, las prostitutas, los enfermos, y destruyó el Poder Establecido.

El reto es cómo construir la conciencia del nicaragüense destruida por un partido seudo-revolucionario. Cómo darle a Nicaragua su calidad humana, su dignidad, destruir tantos engaños. Cómo tener un laicado capaz de la entrega, del servicio a los demás. Una lucha impregnada de auténticos valores humanos y cristianos que nos conlleven a una democracia plena.

Don Daniel, doña Rosario, el daño está hecho; sus victorias, sus palabras cargadas de religiosidad, han destruido la humanidad de los nicas. Todos estamos afectados, ahora hay que reconstruir el alma del pueblo, su fe, su esperanza, su credibilidad, con auténticos valores. Celebren sus victorias con esa prepotencia de sus fieles servidores, ansiosos del poder, del dinero y de tanto servilismo.

¡Ay Nicaragua!, cuándo aprenderemos que lo grande que poseemos es la profunda dignidad humana, nacida por ser hijos de Dios. Señor presidente, señora primera dama, señor cardenal: la fe cristiana implica una sincera y profunda conversión a la luz de Cristo y a una entrega a su figura, que compromete al servicio a los demás. Las futuras victorias, las verdaderas, serán como devolver la hombría de bien a todo el pueblo de Dios, lo demás es eso: una farsa seudo-revolucionaria denominada Cristiana, Socialista y Solidaria.

Bluefields, 20 enero 2012.