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El Aborto Terapéutico, AT, es un tema de escándalo en nuestro país, cada vez que sale a la luz escuchamos a ambas partes (en Pro y en Contra) decir los mismos discursos: “Defensa de la vida” y “Matar es un delito”.
Y entre tanto escándalo y marchas civiles no se da una explicación más allá de estas argumentaciones, incluso los responsables de la penalización del AT en Nicaragua no brindan una explicación digna de la época intelectual en que vivimos.
Pero, ¿qué dicen los expertos del tema?, ¿qué significa en verdad el AT?, ¿está preparada la sociedad nicaragüense para esta Ley?
Primeramente expongo la definición real del AT, la cual explica el Dr. Guillermo Molina Peña (Medico Internista): el AT es la interrupción del embarazo antes de un periodo razonable de gestación; esta interrupción se debe practicar prudentemente, sin poner en riesgo la vida de la madre, ya que el propósito es salvarla de un peligro y no matarla.
En Nicaragua, al penalizarse el AT en 2006 hubo decenas de marchas donde las mujeres reclamaban su derecho a la vida, apoyadas por cientos de críticas internacionales al Estado de Nicaragua, acusado de volver a la edad de piedra en lo que respecta a los Derechos Humanos.
Por otra parte, los dirigentes de la Iglesia Católica en Nicaragua, apoyados por ciertos grupos sociales, respaldan la penalización del AT argumentando que Dios castiga la acción de matar, ya que un feto es considerado un ser humano, según ellos.
Analizando ambas situaciones, penalizado el AT cientos de mujeres mueren y sufren por diversas circunstancias (violación sexual, riesgo de perder la vida, etc.).Sin embargo, si se despenaliza Nicaragua se enfrenta con el gran problema de su alta corrupción interna.
Si el AT se legaliza comenzaría una oleada de abortos sin control, hechos por médicos no calificados, lo cual atentaría contra la vida de la mujer en gestación, debido a que la negligencia médica se da constantemente, tanto en los centros de salud como en hospitales, y la situación empeoraría con algo tan serio como el AT.
Pero esto no significa que deba estar siempre penalizado; hay que tomar ejemplos. En Argentina el proyecto de AT lleva ciertas medidas, las cuales deben ser cumplidas al pie de la letra y con la valoración de varios médicos y  profesionales o expertos en el tema.
Tomando en cuenta la opción de la sociedad argentina, los dos parámetros más importantes de una ley sobre el asunto son: 1. Toda mujer tiene derecho a decidir la interrupción voluntaria de su embarazo durante las primeras doce semanas del proceso gestacional. 2. Fuera del plazo establecido toda mujer tiene derecho a decidir la interrupción del embarazo en los siguientes casos:
Si el embarazo fuera producto de una violación, acreditada con denuncia judicial o policial o formulada en un servicio de salud. Si estuviera en riesgo la salud o la vida de la mujer. Si existieran malformaciones fetales graves.
Esto es apoyado por las afirmaciones del Dr. Mariano Ruiz Esquide, quien explica que el Aborto Terapéutico no debe ser de libre autorización, no se debe utilizar para elegir una raza humana, no debe ser herramienta de planificación familiar, y mucho menos de control de natalidad, como a su vez lo explica el portavoz del vaticano Federico Lombardi, quien expone que el vaticano apoya el AT siempre y cuando tenga como objetivo salvar la vida de la mujer.
Pero la sociedad nicaragüense no parece estar consciente de lo que significa realmente el AT, no toma en consideración los ejemplos de los países amigos, y sus leyes no son estudiadas por personas verdaderamente expertas en el tema (y no me refiero a los diputados).  Y mientras nuestra evolución en este asunto se retrasa, las consecuencias seguirán cayendo sobre aquellas mujeres que sufren y mueren a diario por la ignorancia de una sociedad que se rehúsa a aprender.

* Carlos Alberto Berroterán Mendoza es estudiante de Ingeniería en  Sistemas de la Uca.
carlos-alt@hotmail.es