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A raíz de una noticia recientemente publicada por diarios de Nicaragua, se le atribuye al señor Jaime Íncer, Presidente de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible y asesor en temas ambientales del señor Presidente Daniel Ortega, unas declaraciones en las cuales señala que los Presidentes de Centroamérica han manifestado su deseo de no regionalizar las diferencias existentes entre Costa Rica y Nicaragua. Eso, en esencia, es cierto, pero no por las razones que señala el señor Íncer.

La visita del señor Canciller de Costa Rica a los países centroamericanos obedece justamente a la opinión de Costa Rica de que esas diferencias entre nuestros países no deben regionalizarse, porque se pone en riesgo la estabilidad política de toda la región. Esta es una visión compartida por todos los países centroamericanos, incluso por la propia Nicaragua.

Justamente las injustificadas actuaciones de la Corte Centroamericana de Justicia, que amenazan la estabilidad de la región, buscan involucrar al Sistema de la Integración en una comprometida odisea que sólo debilita a ese Sistema, al forzarlo a tomar partido en diferencias muy importantes entre dos países soberanos.

Así las cosas, todos nuestros países, y particularmente Costa Rica, consideran que involucrar al Sistema de Integración Centroamericana, Sica, en asuntos que son estrictamente bilaterales, fractura al Sistema y le impide seguir avanzando en el marco del respeto mutuo y del reconocimiento de la institucionalidad interna de cada país.

Permitir el florecimiento de decisiones arbitrarias de cualquier órgano del Sistema de la Integración, y particularmente uno que es tan imperfecto como la Corte Centroamericana, pone en riesgo la gobernabilidad de todos y cada uno de los países centroamericanos, los obliga a tomar partido y les impone tensiones que no corresponden al proceso de la integración.

Como señalé, la propia Nicaragua reconoce que la Corte Centroamericana de Justicia no tiene jurisdicción ni competencia para conocer asuntos bilaterales con Costa Rica. Esta posición sensata del Gobierno nicaragüense se refleja en el hecho que las diferencias suscitadas por la construcción de un camino en territorio de Costa Rica, han sido llevadas ante la Corte Internacional de Justicia.

Sin duda, si Nicaragua considerara que es la Corte Centroamericana de Justicia la competente para conocer ese caso, nunca hubiese llevado el caso ante la Corte Internacional de Justicia.

No obstante, lo ha hecho porque sabe que la Corte Centroamericana no tiene ninguna potestad para decidir esos temas.

Así las cosas, las diferencias entre Costa Rica y Nicaragua están en el lugar donde corresponde que sean dirimidas. Las visitas de Costa Rica a los países centroamericanos busca justamente hacer ver que es ese alto foro judicial de las Naciones Unidas donde los temas serán resueltos, para el pacífico beneficio de nuestros dos pueblos, un aspecto que es plenamente respaldado por esos países, que conocen la importancia del respeto a la autodeterminación de cada pueblo, plataforma fundamental de cualquier proceso de integración.

* El autor es Encargado de Negocios a.i., embajada de Costa Rica en Nicaragua.