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Desencadenadas las invasiones en Afganistán e Irak, estudios del Pentágono indicaban que la república islámica adolecía de la estratégica necesidad de desplegar capacidad bélica nuclear, máxime por la ausencia de un enemigo cercano con aspiraciones expansionistas. Tal planteamiento carecía del otro lado de la ecuación que constituía la evolución del poderío bélico nuclear de Israel y su posicionamiento como principal aliado de la OTAN en la región.

La pretensión nuclear de Irán data de la época del Reza Pahlavi. En el pasado, Estados Unidos apoyó al derrocado Sha de Irán para iniciar su proyecto de producción de energía nuclear. Hoy lo satanizan porque el gobierno islámico no garantiza al cartel financiero la arbitraria explotación de su inmensa reserva petrolera.

Tal coyuntura lleva a inferir que Wall Street necesita desesperadamente esa guerra y bajo la administración de Obama ha ordenado completar el cerco contra Irán, so pretexto que Irán fabrica bombas nucleares. Igual dijeron con Irak, pero las armas de destrucción masiva nunca fueron halladas.

En 11 países situados a distancia de ataque de la nación persa, operan tropas de Estados Unidos: Afganistán, Arabia Saudí, Armenia, Azerbaiyán, Emiratos Árabes, Irak, Kirguistán, Kuwait, Pakistán, Turkmenistán y Turquía.

Irán, rodeado de ejércitos hostiles, Turquía al norte, Estados Unidos al sur, este y oeste con sus ejércitos en Iraq, el Golfo Pérsico y Afganistán e Israel, acusados de ambicionar la bomba nuclear. Con sanciones que comprometen el nivel de vida de su población y una campaña de terrorismo con más de media docena de conocidos atentados mortales contra técnicos aparentemente vinculados con el programa nuclear.

La Unión Europea acordó la imposición gradual de un embargo al sector petrolero iraní así como la sanción al Banco Central, limitando el financiamiento a su programa nuclear, para provocar la reacción de cerrar el estrecho de Ormuz y justificar con ello el incendio de la región.

Moscú estima que las sanciones europeas y estadounidenses contra la República Islámica persiguen hacer fracasar las nuevas negociaciones internacionales sobre el programa nuclear iraní. El Ministro de Defensa alemán, Thomas de Maizière, advirtió a Israel contra un ataque preventivo a Irán: “Advertimos a Israel contra cualquier tipo de aventura”.

Informan medios estadounidenses que Israel se prepara para destruir instalaciones nucleares en Irán, que quizá lleve a cabo en la próxima primavera. Operado por la CIA y aparentemente destinado a fotografiar lugares estratégicos, cayó un avión sin tripulación (drone) sobre territorio iraní, ocasionando preocupación en Washington al suponer la certeza de que Estados Unidos estuviese implicado en algún tipo de actividad militar en ese país. Se trataba del último episodio de una serie de misteriosos sucesos, casi sólo dirigidos contra el programa nuclear, que llevan a especular la existencia de una operación encubierta para abortar lo que consideran una creciente amenaza de que Irán construya una bomba atómica.

The Wall Street Journal informaba que incluso en Washington se consideró enviar a un comando para recuperar los restos del avión. Pero el gobierno iraní hizo público el derribo de un drone norteamericano y se descartó cualquier acción de rescate que resultara imposible llevar a cabo en secreto. Oficialmente, Washington está aún en la fase de intentar tal objetivo por la vía diplomática y por medio de la presión económica. Sin embargo, algunos analistas consideran que esa opción ya está en marcha, de forma encubierta.

Enigmáticos sucesos se han producido en los últimos meses: una explosión en una instalación de la Guardia Revolucionaria iraní, la fuerza que tiene el control del programa nuclear, causó la muerte de 16 personas, entre ellas el general Hassan Moqaddam, a quien se considera uno de los principales impulsores de la nuclearización de Irán.

Los singulares incidentes han hecho pensar que se trata de actos de sabotaje y no de fortuitos accidentes. Si bien, Irán acusó directamente de esos atentados al servicio secreto israelí Mosad y a Estados Unidos.

Por meses, la Administración Obama ha considerado diversas alternativas, la de la presión económica se ha debilitado por la resistencia de China y Rusia a respaldar nuevas sanciones en el Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Habrán valorado, estimado, que un país puede estar desarrollando un programa de producción de energía nuclear y no necesariamente estar trabajando en la construcción de una bomba atómica?

Una guerra en el estrecho (Ormuz) crearía tal desorden que “acabaría con cualquier perspectiva de recuperación económica en Estados Unidos y en Europa, y, probablemente, sumiría al mundo en una nueva gran recesión”, acota el especialista americano Michael T. Klare.

* El autor es Diplomático, Jurista y Politólogo.