•  |
  •  |

La sentencia de la Corte Centroamericana de Justicia que manda a suspender las obras de la carretera que Costa Rica construye de manera malintencionada en la ribera sur del nicaragüense Río San Juan, constituye una derrota más para las pretensiones ticas, y de paso queda demostrado que el país vecino menosprecia e irrespeta las leyes internacionales.

Esto ya lo han venido haciendo en los aspectos que no le son favorables, como en el fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya emitido el 13 de julio de 2009, que le da razones jurídicas a Nicaragua  sobre el Dominio y Sumo Imperio sobre el Río San Juan, reafirmando lo descrito en el tratado fronterizo Cañas-Jerez de 1858. Sin embargo, ellos han venido violando parte de lo dispuesto en el fallo.

Costa Rica nunca ha dejado de pensar sobre las estrategias y la forma dolosa que le permita  adueñarse del Río San Juan y cercenar el territorio nacional. La última controversia fue generada por ellos el 22 de octubre de 2010, y fueron merecedores del Libro Blanco en el cual Nicaragua riposta desenmascarando las verdades que ellos han venido ocultando a través de los años. Sus falsedades y maniobras han ido más allá de sus posibilidades reales, utilizando  triquiñuelas y artificios jurídicos cuantas veces ha sido necesario.

Esta parece ser una forma de fastidiar o desgastar al equipo jurídico de Nicaragua, que le ha asestado duros reveses a los representantes ticos en diferentes momentos en que se han enfrentado en La Haya. Estos fracasos y reveses ticos en las disputas han sido respondidos con infames acciones xenofóbicas hacia los compatriotas que emigran a ese país en busca de trabajo.

Lo más llamativo del asunto, es que Costa Rica se niega a cumplir con el fallo de la CCJ alegando incompetencia de esta instancia, menospreciando y desconociendo su autoridad. Pero ellos son signatarios  del protocolo de Tegucigalpa que da paso a su creación en el marco del  Sistema de Integración Centroamericana, lo que significa una falta de respeto al derecho internacional por parte de un país que se hace llamar promotor de la paz y la democracia.

Ellos se presentan como respetuosos de los derechos humanos y protectores del medio ambiente, pero ahora actúan demagógicamente, contradiciéndose en sus propios enunciados y dejando al desnudo una imagen distinta a la que venden en el exterior.

Los hechos paradójicos que contradicen esa falsa imagen de Costa Rica son más que obvios. Uno de los más evidentes es el despliegue de tropas elites en zafarrancho de combate, al estilo de cualquier ejército convencional, con medios aéreos y artillería, cada vez que hay acciones de rutina de tropas nicaragüenses en resguardo de su soberanía. Eso es muestra de su nueva actitud belicista e intolerante; son amenazas que no tienen que ver nada con su aparente tradición pacifista.

La destrucción casi irreversible de la biodiversidad en la ribera sur del Río San Juan, así como la construcción de la carretera paralela al mismo, y que le ha ocasionado cuantiosos daños durante su construcción, no son precisamente obras de conservación de suelo y agua; es una acción criminal en contra el medio ambiente en general.

La lectura de esa acción es clara y dolorosa: destruir nuestro río. Sobra señalar los actos xenofóbicos hacia los nicaragüenses y otras infames acciones que son apenas “pequeñas” muestras de su contradictoria actuación en contra los derechos humanos que dicen promover. Respecto a ellos, de algo estamos claros y seguros los nicaragüenses: “las apariencias engañan”.

Nueva Guinea, febrero 2012.
* El autor es profesor.
edbadu62@yahoo.es

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus