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La vida, la historia de Nicaragua está muy relacionada con el Río San Juan.  Este ha sido de diversas formas factor y referente fundamentales de la construcción de nuestra identidad nacional.

Los últimos acontecimientos en torno al río (la carretera) han despertado en mí su enorme significado personal en tres momentos de mi vida.  El río en la alfabetización, el río en la poesía del P. Ángel Martínez y el río parte esencial de la Reserva de Biosfera declarada por la Unesco en 2003, hoy en proceso de destrucción.

La Cruzada de Alfabetización de los 80, redujo la tasa de analfabetismo en Nicaragua del 52 al 12.9%, pero en el departamento de Río San Juan quedó un remanente del 36% porque su tasa anterior se acercaba al 90%. 

El Profesor Orlando Pineda creó un gran operativo, conocido como ofensiva final, para reducirla  del 36 al 3.6%. Por circunstancias especiales fui una parte de ese operativo, lo viví de cerca y en profundidad.  Por primera vez, me encontré con y en el río.  De San Carlos a Boca de Sábalos para continuar tierra adentro, de San Carlos a El Castillo para evaluar el proceso alfabetizador con el representante de  Unesco para Centroamérica, Juan Chong.

Al río lo sentí maravilloso, síntesis de una belleza plena, inmenso, abierto, ancho, sereno, escoltado por una vegetación exuberante y la compañía de aves de todo tipo.  Un paraíso de quietud llevado por su  inmenso caudal.

Amé al río, entró en mí, permanece en mí como vivencia imborrable de mi trabajo en la alfabetización y en la educación de Nicaragua.

Conocía, pero sin mayor profundización, el poema del P. Ángel Martínez Baigorrí, “río hasta el fin”, referido al Río San Juan de Nicaragua.

Después de convivir en su travesía de agua en 1983 volví al río en la poesía del P. Ángel y penetré en el significado del río como vida, símbolo de la vida humana.

El río en movimiento simboliza la vida, pero más allá del verso de Jorge Manrique “nuestras vidas son los ríos que van a dar en el mar que es el morir”, Para el P. Ángel “empezamos a morir cuando nacemos y acabamos de nacer cuando morimos”; es decir el río entraña un concepto de renacimiento, de resurrección, es un río que muere y renace en el mar, que vuelve permanentemente a la vida.

En el mar desemboca el río, pero desde el mar se hace el río.  Del mar a las nubes, de ellas la lluvia, de esta de nuevo al río.

El concepto cristiano teológico de la vida “Por el río hasta el mar.  A ti directamente Señor mío”.  “Así entré yo en el río”, dice el P. Ángel.  En ese viaje por el río, entiéndase camino de la vida, el río es un maestro que enseña la necesidad de morir para renacer a la vida eterna”. 

“Para enseñarnos a morir él nace, para enseñarnos a vivir él pasa, para enseñarnos a nacer él muere”.  De ahí que el río es también la expresión de la palabra divina.  “Río, eco ya de la total palabra”.  El río recoge la Palabra de Dios, la palabra se hace río.  Dios se expresa, habla haciendo, en este caso el río.

Esta concepción poética teológica acorde con mi formación, hizo que el río entrara en mí con un sentido y alcance muy profundos.  El río, todo él, confirmó mis ideas, mis vivencias, mi esperanza, el sentido real de mi vida.  El río está en mí para quedarse, me ha hecho nicaragüense.

Hace poco volví al río en mi cargo conectado con la Unesco.  Lo sentí triste, amenazado, la obra del hombre irrumpió con su avaricia en el curso y espacio del río.  Su entorno cambió, el despale lo afeó, las aves buscaron otro espacio, los animales huyeron, las plantas no florecieron, se rompió el silencio misterioso anterior porque unas máquinas están abriendo enormes heridas en la naturaleza, en sus recursos naturales, en la Reserva de la Biosfera y con ellas un atentado contra la vida de la Madre Tierra, nuestra vida, transformando el hábitat natural de sus habitantes y vaciando de sus aguas peces y camarones de río, base de la alimentación de muchos de ellos.

Pobre río. Qué diferente al que viví, al que me trasladó en sus aguas, para alfabetizar, al que hizo alianza con mi fe en la vida, siempre vida.  Río San Juan cuántos crímenes se cometen en tu nombre y en tu reino biológico.  Estoy contigo.  Río hasta el fin.

17 de febrero de 2012
* El autor es Ph.D. Director de Ideuca.