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Desde los inicios de las protestas pacíficas en Siria el año pasado, producto de la Primavera Árabe, la cantidad de personas muertas por el régimen gubernamental ha aumentado de forma exponencial, se habla de unos 6000 muertos o más, lo que ha dado lugar a mayores presiones a nivel interno, regional e internacional ante la falta de flexión del régimen de Bashar Al Assad, que en vez de abrir los caminos del diálogo o empezar a realizar los cambios que solicita su pueblo, se ha dedicado a reprimirlo de forma brutal y sanguinaria.

El título del artículo hace referencia a esa frase muy famosa en el nivel económico: “laisser taire, laisser passer”, que significa dejar hacer, dejar pasar, y que fue acuñada y utilizada por los fisiócratas del siglo XVIII y luego por el liberalismo económico como una forma de evitar en lo posible la influencia y acción del Gobierno en materia económica y comercial de una nación.

Dirá usted, amigo lector, ¿qué tiene que ver eso con lo que pasa actualmente en Siria? Desde el punto de vista de este artículo, la vinculación de la frase con la situación en Siria es que la comunidad internacional, entendiéndola como el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), no se ha podido poner de acuerdo para frenar esa barbarie que el régimen de Al Assad está cometiendo contra su propio pueblo. Esa inacción y falta de acuerdo entre las mayores potencias del mundo que pertenecen al Consejo de Seguridad, hace que la comunidad internacional esté aplicando, tal vez sin intención, el “laisser taire, laisser passer”.

Por supuesto que no todas las naciones están dejando que esto suceda y han empezado a tomar algunas medidas unilaterales de índole económica y comercial -como el embargo a cuentas sirias en el exterior- e inclusive diplomáticas como el cierre de las Embajadas de Estados Unidos, Bélgica, Francia, Holanda, España, Italia- mientras que los países miembros de la Liga Árabe han empezado a expulsar a los embajadores sirios de sus territorios; todo esto como mecanismos de presión para que se de una apertura al diálogo y a los cambios solicitados.

También la Liga Árabe ha jugado un papel importante al conocer de primera mano la situación y proponer una hoja de ruta política para una salida a la situación conflictiva, sin embargo Siria se opuso rotundamente y la situación ha pasado a manos del Consejo de Seguridad de la ONU. Lamentablemente, mientras en la ONU se sigan discutiendo Proyectos de Resolución y no exista un acuerdo para presionar a Al Assad y su gobierno, seguirán las persecuciones, bombardeos y matanzas de civiles en Siria.

Mientras tanto, Rusia y China siguen siendo los únicos que se oponen a imponer mayores sanciones al régimen sirio, aduciendo que no es necesaria la intervención de países extranjeros en Siria y que tampoco permitirán que suceda un conflicto internacional como el de Libia, y además hay que respetar la soberanía y al gobierno sirio….

Sin embargo, no hay que olvidar que Rusia tiene intereses militares, ya que vende armas y aviones de guerra al régimen de Al Assad, además de ser el único país en esa región donde tiene una base militar; mientras el caso de China tiene muchos intereses económicos y ambos mantienen intereses geoestratégicos y políticos sobre el país y la región en su recorrido para mantener el cartel de potencias regionales y en un futuro mundiales.

Si la situación sigue sin un acuerdo, la frase “laisser taire, laisser passer”, seguirá siendo la “ley” de las actuaciones en Siria. “Dejar hacer” al régimen sirio las matanzas que ha hecho hasta hoy y seguirá haciendo, sin dar el más mínimo espacio a su pueblo a obtener derechos que se les han negado por décadas; y “dejar pasar”, a como lo indica el Proyecto de Resolución de la ONU, las “continuas violaciones de los derechos humanos y de libertades fundamentales; el uso de la fuerza contra la población civil, las ejecuciones arbitrarias, asesinatos y persecución de manifestantes y miembros de los medios de comunicación, las detenciones arbitrarias, los secuestros, y la interferencia en el acceso a tratamiento médico, la tortura, la violencia sexual y malos tratos, incluso contra los niños...”

Se hace necesario de manera urgente que las potencias del Consejo de Seguridad acuerden medidas claras y objetivas para poner fin a la violencia y a un posible conflicto civil en Siria, que podría afectar la relativa y tensa calma que se vive en esa delicada zona del mundo.

* El autor es Máster en Relaciones Internacionales.