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El poder y la magia de la palabra hilvanada en la poesía propia del espíritu o de la conciencia humana se sintieron al escuchar, compartir y disfrutarla recientemente en la bella ciudad colonial de Granada, que ya se propone para que sea Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Una vez más, connotados poetas y poetisas de distintas regiones del mundo se dieron cita para declamar y leer lo maravilloso y actual en la poesía que transforma la mente de las personas. La musicalidad desde el idioma eslovaco hasta el chino y el ruso, entre otros, se oyó como el trinar de pájaros de diferentes partes del orbe.

 En esta ocasión pudimos escuchar, entre los invitados especiales, al premio Nobel de literatura 1992, Derek Walcott, Robert Pinsky y Zheng Chouyu de Taiwán, este último uno de los poetas más queridos y leídos en el idioma chino.  

La embajada de los Estados Unidos de América trajo además de otros poetas importantes, al poeta, ensayista y crítico literario argentino, Luis Alberto Ambroggio, quien es representante destacado de la vanguardia hispanoamericana en los Estados Unidos, asimismo impartió talleres literarios. Muchos poetas nacionales e internacionales aprendieron más del arte poético y pudieron retroalimentarse, incluso hasta presentar sus poemas para una futura antología.

Este magno evento siempre representa una gran oportunidad para establecer lazos de amistad y cooperación que son claves para que nuestros poetas y escritores jóvenes puedan intercambiar experiencias y hasta poder proyectarse en otras partes del mundo.

Desde los primeros días del festival se habló de la declaración final. Uno de los asesores, el Dr. Carlos Tünnermann, sugirió el 14 de febrero que la poesía es la forma más completa, noble y sublime de expresar el amor.

Pensamiento que comparten muchos poetas y su servidor, aspirante a poeta.

Felicitamos a los organizadores, embajadas y patrocinadores por los esfuerzos en este evento anual que ya es una referencia de Nicaragua, donde nuestros compatriotas dan a conocer su producción literaria al resto del mundo.
Además de la arquitectura colonial y las bellezas naturales de Granada, estos festivales anuales son motivos suficientes para que ya se declare a esta bella ciudad como patrimonio de la humanidad.

* El autor es escritor y traductor
Rolando2@fulbrightmail.org