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“Hay dos formas de ver la vida: la de la naturaleza y la de la gracia.”
Terrence Malick

Algunos días antes he visto “El árbol de la vida”, una película ganadora del Festival de Cannes de 2011, la cual me hizo reflexionar sobre los últimos artículos del Sr. Pedro Cuadra publicados en EL NUEVO DIARIO, donde elucubra sobre la teoría de la evolución y conmina a Dios a imitar al dictador “democrático” Hugo Chávez.

Parece ser que a don Pedro y al 2.5% de ateos del planeta se les olvidó que una teoría incorrecta, tarde o temprano, desemboca en absurdos y contradicciones evidentes a pesar de su amplia aceptación científica.

Un hecho crucial es la predicción de Darwin de inmensas cantidades de fósiles transicionales que relacionan a todas las especies existentes, pero la realidad es que después de más de 100 años de intensa búsqueda, solo existen una que otra de tales reliquias ambiguas, muy discutibles como iconos evolutivos: archaeopteryx y tiktaalik, el resto son objeto de interminables ilustraciones y especulaciones científicas.

¿Existe hoy un método de comprobación de la ascendencia común de los seres vivos? Se ha inferido que la transferencia genética horizontal (TGH) sustituye los datos no falsables del árbol de la vida de Darwin, pero según los estudios de Ragan y Beiko (2009), estos no han pasado la prueba al invocarlos como un epiciclo decimonónico, y al no tratarlos como una hipótesis científica falsable.

Esto significa que la carga de la prueba la proporciona el vecino: el paleontólogo piensa que las pruebas vienen de la biogenética, el biólogo remite a la secuencia estratigráfica de los geólogos, y estos responden que la demostración la da la paleontología.

Richard Dawkins defiende la universalidad del código genético, en cambio Craig Venter, pionero de la primera célula sintética, afirma con seguridad que el árbol de la vida es el artefacto de algunos estudios científicos tempranos que ya no se sostienen. Por lo tanto, no hay un árbol de la vida.

¿Por qué, entonces, los evolucionistas creen en su teoría contra todas las evidencias? Porque no existe ninguna historia alternativa más increíble como la Explosión Cámbrica, y sobre todo, porque es un poderoso mito de creación que exige ser creído implícitamente. Un mito científico occidental que nos coloca a los humanos en la copa del árbol, posición que con antelación ocupaban los dioses, dotándonos de los poderes divinos de la razón; hemos ascendido para convertirnos en los animales divinos de los que tantas culturas aseguran descender.

En fin, que la evolución no es un hecho, sino un concepto explicativo, un paradigma que inspira diferentes teorías como la del árbol de la vida de Darwin, en donde se supone, se supone continuamente y de suposición en suposición, se acaba por dar conclusiones ¡sin pruebas!

En cuanto a la ridiculez de recomendar a Dios emular a Chávez, solo deseo hacer algunas observaciones a don Pedro: primero, si ha leído la Biblia con algo de seriedad y respeto, habrá notado que el libre albedrío es una prerrogativa que Dios le permite al ser humano para creer o no en Él, algo que se traduce en libertad de expresión y acción, como la que usted tiene al negar su existencia.  Sin embargo, esa libertad es muy dudosa en la Venezuela actual de Chávez.

Segundo, el programa “Aló Presidente” es impuesto a los venezolanos con el fin de atiborrarlos de una ideología ajena al pueblo, como una suerte de maratónica anestesia mental que les impida “sentir” las arbitrariedades sociopolíticas y económicas de su gobernante. Y por último, con ese gran nivel de audiencia masiva, Chávez debería responderle a su pueblo, cómo en un país tan rico en petróleo, el nivel de vida y su economía están a la baja, lo mismo que la verdad sobre su enfermedad.

Don Pedro, si sus dudas científicas sobre la Biblia no se han aclarado, le recomiendo ver el laureado filme de Terrence Malick que inicia y termina con las palabras de Dios a Job: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia” (Job 38: 4).

* El autor es médico cirujano.