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Inaugurada el 8 de octubre de 2008 en la Biblioteca Histórica “Marqués de Calderillas” (Noviciado 3) de la madrileña Universidad Complutense, la Exposición “Rubén Darío/ Las huellas del Poeta” presentó al público por vez primera el archivo rubendariano donado al Estado español por Francisca Sánchez en 1956. Rocío Oviedo y Juana Martínez, docentes y estudiosas, la organizaron. La misma Rocío redactó el guión, dividido en tres secciones: el ámbito familiar de Darío desde 1889, sus proyecciones como escritor y su intensa actividad diplomática.

La importancia del archivo (que de sus estantes muy pobretones en el edificio A de la Facultad de Filología fue trasladado, para su mayor y mejor resguardo, a la Biblioteca Histórica) reside en un gran número de documentos. En el Catálogo de 1987, publicado por Rosario M. Villacastín, nieta de Francisca Sánchez, se registran 4,795 piezas.

Pero Rocío rescató unas carpetas extraviadas (en posesión de Carmen Conde, la biógrafa de Francisca) y descubrió otras con más piezas, incluyendo versos inéditos; de manera que fácilmente superan las 5,000. Rocío, con algunas becarias, ha completado y corregido el Catálogo, cuya edición será todo un acontecimiento.

De hecho, la exposición y su libro complementario ya lo son. La primera consta de una muestra selectiva de 191 documentos, bajo el cuidado de Aurora Díez Baños, funcionaria de la Biblioteca Histórica, cuya Directora —Marta Torres— inauguró la Mesa Redonda entre las diez y las 17 horas del miércoles 12 de noviembre de 2008. Intervinieron Luis Sáinz de Medrano, Director por muchos años del archivo, con una síntesis histórica del mismo; Rocío Oviedo, con una “Biografía de Rubén Darío desde el Archivo (1898-1916)”, y Juana Martínez, con la ponencia “Rubén Darío en la vida literaria española”. Ambas coordinaron el archivo en los últimos años.

Por la tarde me correspondió disertar sobre “Hispanoamericanos en el epistolario de Darío”, siguiendo Ricardo Llopesa con su “Relación de escritores y europeos con Darío” y, enseguida, el catedrático e investigador de la Universidad de Alicante, Juan Carlos Rovira, con “Tres ejemplos sobre la utilidad del archivo”.

Los trabajos anteriores, el de Günther Schmigalle sobre “La Caravana Pasa: problemas de investigación”, más una “Bibliografía crítica del Seminario Archivo Rubén Darío”, de Ana Rodríguez, se publican en el volumen complementario de 254 páginas, editado por Ollero y Ramos y la Universidad Complutense en septiembre de 2008.

Los documentos expuestos y reproducidos en dicho volumen ejemplifican la versatilidad de Rubén como escritor, los ínfimos detalles de su espacio hogareño (menos relevantes que los anteriores), el orden estricto y la capacidad que desempeñara como Ministro residente de Nicaragua en España a partir del tres de junio de 1908, cuando presentó sus credenciales ante el Rey Alfonso XIII.

Integraron la exposición fotografías, retratos, cartas y notas manuscritas, postales, tarjetas de visitas, recibos, primeras ediciones, esculturas y pinturas. Entre las postales, se destacan tres: una enviada por Hugo Marcus, desde Bonn, el diez de mayo de 1904 y recibida por Darío.

En ella figura el puente de la ciudad sobre el Rhein y un viajero con antifaz, paraguas y maletín en el aire; y dos del propio Darío a Francisca Sánchez. Una del 11 de mayo, también de 1904, remitida desde el Central-Hotel de Berlín, y la otra desde el Hotel Des Douanes de Anvers el 22 de junio del mismo año. La dirección de la destinataria en ambas es: “Madame Rubén Darío/ 30 Rue Feydeau, París”.

La primera dice: “Querida Tataya, Sigo bien. Espero tener buenas noticias tuyas en Venecia. Te contaré muchas cosas. No dejo un solo momento de acordarme de ti. Quiero que me cuentes mucho cuando nos veamos. Te mando un gran abrazo y muchos besos. Recuerdos a Théodora y demás. Tuyo / Rubén”.

También la exposición muestra portadas de las dos revistas que comenzó a dirigir Darío en París a partir de mayo de 1911: Mundial Magazine y Elegancias (esta para un público femenino), ambas financiadas por los hermanos Armando y Alfredo Guido, de nacionalidad uruguaya. En agosto de 1916 Mundial llegó a su último número: el 40. Ninguna otra revista ha superado en calidad estética esta publicación en lengua española.

El excelentísimo embajador de España en Nicaragua, León de la Torre Krais, en su discurso del pasado 12 de octubre, priorizó la iniciativa —entre sus tareas culturales— de gestionar el traslado del archivo a Nicaragua. Pero yo creo que bastaría presentar en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica la exposición de 2008.

* El autor es escritor e historiador.

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