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Pobreza, desnutrición y miles de muertes por hambre es la constante en el Sahel y el Cuerno de África, dos regiones del continente negro unidas por la tristeza y desesperanza de su población.  Ambos territorios se resisten actualmente a una crisis alimentaria funesta que tiene como génesis las adversas condiciones climáticas de una y otra zona.

El Sahel y el Cuerno de África constituyen un cordón de subdesarrollo conformado por 15 países y donde según estudios de Naciones Unidas la hecatombe Alimentaria afectará a 12 millones en Sahel en los próximos meses de 2012, y ya golpea a 9.5 millones de hombres en el Cuerno de África.

Afirmaciones de Victoria vertidas por parte de la ONU a inicios de febrero de 2012 dan vergüenza al declarar en Somalia el “Fin del Hambre”. De esta manera la ONU ignora que aun más de 2,3 millones de personas, aproximadamente un tercio de los somalíes necesitan ayuda urgente. Escenario al que hay que sumar una reducción leve de 4 millones de hambrientos en el Cuerno de África en comparación con septiembre de 2011.

Mientras la pasividad del Club de Cooperantes se intensifica, en el África han muerto según la ONG Oxfam International alrededor de cien mil personas en los últimos seis meses.

El Sahel grita hoy a los filantrópicos del mundo por 723 millones de dólares, que ayudarían a solucionar las  complicaciones en sanidad, nutrición y agua para 2012. Cifra que resulta ínfima si la comparamos con la petición presupuestal de la secretaría de Defensa de Estados Unidos para 2013, por el orden de los 614 mil millones de dólares. Es decir alrededor del 10% de los  recursos para librar guerra y dolor en el mundo serían suficientes para salvar las vidas de 12 millones de personas en Sahel, únicamente con la colaboración de la primera economía del orbe.

La Protección contra el Hambre es un asunto de Derechos Humanos, siendo el Derecho al Alimento parte del núcleo de los Derechos Humanos de segunda generación, mismo que es reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su arto. 25.  Es valedero mencionar que en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, dirigentes de 185 países reafirmaron, en la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, “el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre.”

Lamentablemente la lógica de protección de los Derechos Humanos responde a elementos geopolíticos vinculados con intereses nacionales de las potencias cooperantes y no a realidades y desafíos específicos de los individuos oprimidos de esta tierra. Proceder del cual es autor el Comité de Ayuda al Desarrollo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico-OCDE.

Por eso es pertinente resaltar que el hambre en el África no es un asunto de sequías y malas cosechas, es sencillamente el resultado del carente interés de la comunidad cooperante de actuar diligentemente en torno a la problemática.

* El autor es egresado de la carrera de  Relaciones Internacionales.
humbertocarber@hotmail.com