•  |
  •  |

Se dieron en los últimos días dos eventos, relacionados entre sí, aunque no haya sido ese el propósito explícito de sus actores, y de la mayor importancia para el país, pero que el gobierno ha aparentado ignorar.

Convocada por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) y el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), se realizó, con una vastísima y muy plural participación, la Conferencia  titulada “El reto compartido de construir una visión de Nación”.

En la Conferencia se abordaron, con mucho nivel técnico y gran responsabilidad institucional y política, los grandes obstáculos y desafíos que enfrenta el desarrollo de Nicaragua, y las prioridades en cuanto a políticas macroeconómicas y sectoriales para enfrentar esos obstáculos y desafíos.

Fueron muchos los ángulos abordados en los análisis que ahí se presentaron, pero todos tuvieron un denominador común: no puede separarse la agenda técnica-económica de la agenda institucional. Sin mejoría en el ambiente político-institucional no se tendrá la seguridad jurídica y la confianza política para enfrentar el desafío de crecer más y mejor. Más en términos cuantitativos, y mejor en términos sectoriales y sociales, esto es, reduciendo radicalmente la pobreza.

El gobierno participó, limitadamente porque así lo quiso, pero afortunadamente participó. El ex General Álvaro Baltodano, encargado de la promoción de inversiones, y cercano colaborador del inconstitucional Presidente Ortega, hizo una presentación en la cual trasladó de manera coherente la visión del gobierno sobre la problemática de la conferencia. Pero coherente no es sustituto de suficiente, porque a contrapelo de lo que fue la línea conductora de todas las otras presentaciones, no hubo ninguna mención a las limitaciones institucionales al desarrollo del país.

Casi simultáneamente vino la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (UE) a presentar su informe final sobre las elecciones de noviembre de 2011. Las conclusiones y recomendaciones -que en definitiva documentan que el sistema electoral nicaragüense colapsó-  han sido ampliamente difundidas y no tiene sentido repetirlas.

Lo significativo es que la Misión de la UE no fue recibida por el Presidente Ortega, cuyo gobierno de hecho le hizo el vacío, negándose a discutir las recomendaciones de la Misión para mejorar un sector crítico de la institucionalidad democrática.

Pero decíamos al inicio que el gobierno simplemente “aparentaba” ignorar, porque no me cabe la menor duda de que el presidente Ortega y todos los funcionarios de su gobierno saben que el margen de maniobra para continuar deteriorando la institucionalidad democrática se está acabando. Si es que no se acabó ya.

¿O es que alguien cree que podrá el gobierno repetir en las próximas elecciones municipales, sin serias, muy serias consecuencias negativas, las irregularidades de las fraudulentas elecciones de 2008 y 2011? Si estas irregularidades contagiaron a la cooperación bilateral de muchos países, su repetición arriesga el contagio a fuentes de cooperación y de comercio multilaterales, lo cual tendría mayores consecuencias negativas, cuantitativas y cualitativas.

Claro, mucho dependerá de si en la oposición somos o no capaces de colocar al gobierno frente a la prueba de la verdad, y la prueba de la verdad son los hechos, hechos que permitan tener las condiciones necesarias para un proceso electoral confiable y creíble, y hechos que demuestren que esas condiciones se respetan efectivamente.

Recomendaciones sobre lo que hay que hacer no faltan, y de eso se encargaron los eventos que hemos comentado. 

* El autor es economista y político.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus