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Con asombro leí la postalita que Amaru Barahona escribe al señor Silvio Báez, acusándolo de intervenir en asuntos públicos que en un Estado laico, como el nicaragüense, son de competencia del Poder Ejecutivo y Legislativo.

No recuerdo haber leído ninguna protesta similar de Barahona a propósito de la penalización del aborto terapéutico y los argumentos esgrimidos por Daniel Ortega, diputados y diputadas de las bancadas liberal y del FSLN, quienes no tuvieron empacho en justificar su actuación en contra de la vida de las mujeres, afirmando que la demanda presentada por la jerarquía católica representaba el sentir de la “mayoría” de la población.

Tampoco he visto ninguna reacción de este defensor del Estado laico ante las reiteradas comparecencias de Miguel Obando en los actos públicos del gobierno, en donde aprovecha cada ocasión para mezclar la religión con políticas públicas y loas a determinados funcionarios públicos.

Silencio total ante las noticias de que el gobierno de un Estado laico incluye en el presupuesto general de la república, recursos financieros para una de las universidades católicas propiedad de Miguel Obando.

Y qué decir de la utilización de fondos públicos por parte del gobierno del FSLN para la celebración de la Purísima durante los últimos cinco años... y del subsidio a los “rezadores” de las rotondas, luego convertidos en “cooperativas”. ¿Qué comentarios le merece a Barahona las “invocaciones” recurrentes del Canal 6 de TV con la evidente intención de adoctrinar a su audiencia en una determinada creencia religiosa?

El laicismo representa uno de los principales avances de los Estados democráticos, ya que garantiza que la acción pública está basada en el objetivo de promover el bien común de las personas, evitando que las creencias personales interfieran en la orientación de las acciones públicas que desarrolla el Estado.
No se vale defender el Estado laico solo cuando las opiniones de los jerarcas de la iglesia católica o de cualquier otra religión molesten la sensibilidad de los simpatizantes de determinado gobernante.

* La autora es activista del movimiento feminista de nicaragua.