Jorge Eduardo Arellano
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Millares de nicaragüenses: niñas, niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, pueblos indígenas, afro descendientes, de la tercera edad y muchos hombres, desde hace más de 17 años estamos trabajando para construir el país que queremos, el de la equidad social, el que nos garantice el respeto a la institucionalidad, que legitime el Estado social de derecho y respete los derechos económicos, sociales y culturales de los y las nicaragüenses y el medio ambiente.

Hemos aportado en la definición y construcción de un nuevo marco jurídico que garantice la participación ciudadana sin ninguna restricción, por que la niñez y adolescencia sea reconocida como sujeta social de derecho y no como objeto.

Las mujeres hemos trabajado por que se nos respeten los derechos a la vida, la integridad física, emocional, el derecho al trabajo, a la educación, a una salud sexual de calidad, por el reconocimiento a la diversidad sexual.

Los pueblos indígenas y afro descendientes de todo el país tratamos de mantener nuestra cultura, preservar nuestras costumbres ancestrales, manteniendo una resistencia activa para que no se generalicen visiones de que somos sociedades minoritarias, y por ello no se nos quiere reconocer el derecho a la autonomía en la toma de decisiones sobre los recursos que heredamos de nuestras madres y padres.

Recursos como la tierra, el oro, el agua, la vegetación y los animales, que hasta hoy los gobernantes y clase política económica y miembros de grupos minoritarios han hechos concesiones con trasnacionales, dilapidando lo que no les pertenece, manteniendo un enfoque de explotación humana y de nuestros recursos.

La realidad que estamos viviendo las y los nicaragüenses, de violencia, persecución, de explotación humana, de exclusión económica, despojo de nuestros recursos y el neocolonialismo, nos llama a tomar nuevos retos por Nicaragua.

El desarrollo de la cultura nacional, de los valores éticos, la autoestima nacional y como latinoamericanos, es una meta para todas y todos.

Tenemos que reconocer que hemos venido retrocediendo como sociedad, la cual es responsabilidad de la clase política, quien con su falsa cultura política excluyente y totalitaria ha desbastado y dividido el país.

Actualmente en Nicaragua impera toda clase de antivalores, que se han adueñado de la conciencia social.

Hoy tenemos nuevos retos: Construir el País Que Queremos, el que heredaremos a las nuevas generaciones, el de todas y todos; el que reconozca el Estado Social de Derecho; construirlo desde abajo de manera horizontal y no vertical, jerárquico ni patriarcal.

Se hace necesario una verdadera Asamblea del Pueblo, un sistema judicial que le garantice justicia al pueblo, una Contraloría que esté vigilante por los intereses del pueblo, la fiscalización del pueblo, es decir, instituciones que garanticen suprimir la violencia social, institucional, en contra de las mujeres, la niñez y la adolescencia.

Todo lo cual legitime nuestro poder natural como ciudadano y ciudadana; un país donde prevalezca la ley y no la corrupción; un país azul y blanco de los y las nicaragüenses.

Nuestros referentes históricos y paradigmas: la paz, el respeto a los derechos humanos y medioambiente, y la autoestima nacional y latinoamericana.

*Miembra de la Coordinadora Civil.

lmolina@funprode.org