Jorge Eduardo Arellano
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La Unesco (2005) ha definido educación de buena calidad como aquella que facilita la adquisición de conocimientos, aptitudes y actitudes que contribuyen a conseguir importantes objetivos humanos.

Uno de estos aspectos, la adquisición de conocimientos, requiere de leer fluidamente y comprender lo leído, habilidad cuyas etapas iniciales deben dominarse en los tres primeros grados de primaria. Desgraciadamente como país no estamos logrando que la mayoría de nuestros estudiantes domine esta habilidad, dado que más del 70% de ellos (as) no alcanzaron el nivel básico, según demuestran diferentes pruebas nacionales de español y matemáticas.

Estas dificultades de aprendizaje tienen múltiples causas. Entre las principales destacan:
T Insuficientes preescolares para todos-as los niño-as en edad;
T Educación de baja calidad, sobre todo en las escuelas públicas donde asisten los grupos más vulnerables y,
T Pobreza familiar.

Entre las consecuencias más negativas de un aprendizaje limitado sobresalen la repetición de grado y la deserción.

La repetición escolar de primaria es alta. Aproximadamente 9.5% de los estudiantes desertan cada año. Es también sumamente costosa: en 2005 el costo por los estudiantes que repitieron los tres primeros grados de primaria se estimó en $7, 900,170 dólares. Buena parte de estos costos se originan en primer grado, según estadísticas de los últimos cinco años del Mined, un promedio anual de 14 a 18 estudiantes de cada 100 matriculados repite primer grado.

La deserción en primaria es alta. En 2007 alcanzó el 12% de la matrícula, pero es aún mayor el número de estudiantes que no ingresa al siguiente grado después de haber cursado los primeros dos grados de primaria. En los últimos cinco años --excluyendo a quienes repitieron grado--, Nicaragua ha tenido un promedio anual de 60 mil estudiantes que inician primer grado sin lograr acceder a tercer grado dos años después. En 2005, por ejemplo, se matricularon en primero 204 mil 325 estudiantes nuevos, pero para 2007 sólo 140 mil 601 ingresaron a tercero.

El bajo aprendizaje, la repetición y la deserción afectan sobre todo a los más pobres. Quienes desertan o no regresan al sistema son en la mayoría estudiantes provenientes de familias de bajo ingreso, pues a nivel nacional se gradúa un promedio de 50 estudiantes de primaria por cada 100 matriculados en primer grado, mientras entre los estudiantes de más ingresos, esta tasa sube al 99%. Por tanto, de seguir así nuestro sistema educativo, se estaría incrementando la falta de equidad social.

Por ello, la medida del Mined de priorizar primer grado es muy positiva. Esta medida podría mejorarse si el Ministerio no toma este grado como un espacio de aprendizaje aislado. El primer grado es un escalón clave de la escalera del proceso de enseñanza, pero sólo un escalón. Esta escalera debe arrancar en preescolar y completarse en tercero, pues está comprobado que el cerebro para aprender requiere de ciclos más largos que un año escolar.

Fijar la meta de que los estudiantes lean y escriban en primero puede incrementar la repetición de grado, y ésta no es buen remedio para el fracaso escolar; más bien la repetición se parece a un antibiótico al cual somos resistentes.

El verdadero remedio del fracaso es una enseñanza de calidad, atractiva, flexible. Para ello es indispensable que el Ministerio diseñe e implemente políticas para mejorar la educación de los primeros grados y preescolar, priorizando estudiantes en desventaja: alumno-as de áreas rurales y urbanas marginales y aquellos cuya lengua materna no es español.

También es recomendable que esas políticas contemplen pautas que aporten a conseguir:
*Incremento de la cobertura de preescolar y mejoras en la calidad de este ciclo educativo.

*Incremento en el número de docentes debidamente formados y motivados. El docente es insustituible para conseguir una educación de calidad, pero debe llegar a la escuela e impartir clases, dominar aspectos básicos de la psicopedagogía infantil y cómo hacer alfabetización inicial.

*Incremento de disponibilidad de materiales didácticos, textos escolares sobre todo. El Mined debería dotar a todos los primeros tres grados de primaria con textos suficientes para alumno-as y docentes, e idealmente también con cuentos, periódicos y diferentes materiales de lectura.

No dudo que si el Mined se avoca a priorizar los tres primeros grados y convoca para ello a la sociedad civil, empresa privada y agencias de desarrollo, Nicaragua se beneficiará. Mejorar la calidad de la oferta educativa en estos tres grados iniciales, contribuirá al incremento de la justicia social, generando de paso un importante ahorro de recursos.

*Ciases, Centro de Investigación y Acción Educativa Social.