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A propósito de que el 6 de marzo cumplió 85 años de vida el escritor colombiano Gabriel García Márquez, nacido en 1927, para los nicaragüenses es valioso recordar que en la novela “Cien años de soledad”, la obra cumbre de Gabriel García Márquez, se puede leer: “Así estaban las cosas cuando Aureliano José desertó de las tropas federalistas de Nicaragua, se enroló en la tripulación de un buque alemán, y apareció en la cocina de la casa,…” (16ª ed. Oveja negra. Bogotá. 1986: 122).

Aureliano José -uno de los hijos del coronel Aureliano Buendía, iniciador de 32 guerras civiles de las cuales no pudo ganar ninguna- se incorporó a la guerra de su padre después de una incursión nocturna y sorpresiva del coronel en Macondo. Es descrito así, mientras estuvo lejos del ya famoso pueblo mítico:

“Había huido de ella tratando de aniquilar su recuerdo no sólo con la distancia, sino con un encarnizamiento aturdido que sus compañeros de armas calificaban de temeridad, pero más revolcaba su imagen en el muladar de la guerra, más la guerra se parecía a Amaranta. Así padeció el exilio, buscando la manera de matarla con su propia muerte, hasta que le oyó contar a alguien el viejo cuento del hombre que se casó con una tía que además era su prima, y cuyo hijo terminó siendo el abuelo de sí mismo.

-¿Es que uno se puede casar con una tía? -preguntó él asombrado.

-No sólo se puede –le contestó un soldado- sino que estamos haciendo esta guerra contra los curas para que uno se pueda casar con su propia madre.

Quince días después desertó.” (Ob., cit. p. 122-123)

La región de América Central y el Caribe, y en consecuencia, Nicaragua, es incluida en “Cien años de soledad” de la siguiente forma: “El coronel Aureliano Buendía estaba vivo, pero aparentemente había desistido de hostigar al gobierno de su país y se había sumado al federalismo triunfante en otras repúblicas del Caribe. Aparecía con nombres distintos cada vez más lejos de su tierra. Después había de saberse que la idea que entonces lo animaba era la unión de las fuerzas federalistas de la América Central, para barrer con los regímenes conservadores desde Alaska hasta la Patagonia. La primera noticia directa que Úrsula recibió de él, varios años después de haberse ido, fue una carta arrugada y borrosa que llegó de mano en mano desde Santiago de Cuba.” (Ob., cit. p. 120)

Los personajes de la novela, el coronel Aureliano Buendía y su hijo Aureliano José, apoyaron las luchas federalistas centroamericanas.

Aureliano José combatió a la par de los federalistas en Nicaragua. Si la novela se refiriera, en medio de la ficción, a la “Guerra de los mil días” (1899-1903), en la que participó el abuelo materno de García Márquez, se correspondería en Nicaragua con la Revolución Liberal (1893-1909).

Pero si se relacionara con el llamado “Período de la Anarquía” que va desde 1823 hasta 1857, caracterizado por crisis económica, crisis política y guerras civiles, no deja de ser interesante recordar lo siguiente: durante el “Período de la Anarquía” las guerras más relevantes fueron: Guerra de las Juntas (1824-1825); Guerra de Cerda y Argüello (1825-1828); Guerra de Malespín (1844-1845); Guerra civil entre Frutos Chamorro y Máximo Jérez (1854) que desembocó en la Guerra Nacional contra los filibusteros yanquis de William Walker (12-9-1856 hasta mayo de 1857).

Las guerras civiles de 1823 a 1857 fueron promovidas, financiadas y dirigidas por los terratenientes, el alto clero, los ganaderos y la burguesía comercial. Los sectores de la burguesía reaccionaria, conservadora, se aliaron en un sólido frente con el objetivo de aplastar las tentativas más democráticas de los liberales y federales, los cuales habían impulsado medidas contra los latifundistas y la iglesia.

La burguesía liberal inició la lucha contra los privilegios de la iglesia católica (cobranza de derechos parroquiales, separación del Estado, etc.).

La lucha contra los terratenientes y ganaderos incluyó asuntos tales como: esclavitud (abolida en 1824), contribuciones y mayorazgos.

En aquel tiempo, los liberales o democráticos eran llamados calandracas; y los conservadores o legitimistas eran conocidos como timbucos (Reyes Monterrey, J. Apuntamientos básicos para el estudio de la historia general de Nicaragua. 1989).

La presencia de Nicaragua en “Cien años de soledad” del Premio Nobel de Literatura (1982), Gabriel García Márquez, novela publicada en 1967, en Colombia, en el año del centenario del nacimiento de Rubén Darío, es algo por lo cual debemos sentirnos orgullosos en estos días en que se lanzará en formato digital la gran novela en cuestión.

leninfisher.blogspot.com