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Es muy difícil para los yanquis comprender a los latinoamericanos. Al general Sandino nunca llegaron a entenderlo. Las propuestas indecorosas de rendición así lo reflejan. Ni al personaje ni a su causa. Su filosofía es mercantilista. Creen que cada cual tiene un precio y no conocen lo inaccesible del patriotismo.

Unos estadounidenses se entrevistaron con Pancho Villa y trataron de retratarlo: “Villa es un hombre extraordinariamente tranquilo, de maneras amables, que habla lentamente y en voz baja, cuidadoso y a veces emotivo en su expresión, pero siempre en tono apagado, con una subterránea corriente de tristeza.”

“Posee el par de ojos cafés más notables e impresionantes que haya visto en mi vida. Parecen mirar a través de uno; habla con ellos y todas sus expresiones son primero anunciadas y dominadas por ellos; y cuando se enfurece o cuando trata de enfatizar algo, parecen arder y escupir chispas y destellos por entre los párpados gruesos y entrecerrados.

Es un notable jinete, se sienta sobre su caballo con la gracia y la naturalidad de un vaquero, cabalga erguido y con las piernas tiesas, al estilo mexicano, y solo monta en silla mexicana. Adora a su caballo”. Seguramente se trataba de Siete Leguas, el del famoso corrido.

Dice un camarógrafo.  “Villa nunca tiene prisa. A veces, durante una acción de guerra, se ha acercado a caballo hasta nosotros para contemplarnos trabajar. Taciturno por naturaleza, nada decía, pero su sonrisa franca indicaba que lo divertíamos enormemente. Cuando lo queríamos fotografiar, rayaba su caballo un instante e inmediatamente después volvía a cabalgar.”

Las tres descripciones estadounidenses son tan contradictorias como verdaderas: un hombre tranquilo, de hablar pausado, con una subterránea corriente de tristeza, dice el primero; ojos que lo atraviesan a uno y en la furia parecen echar chispas y destellos, dice el segundo; taciturno de franca sonrisa que se divertía mucho al vernos filmar, dice el tercero.

Los tres observadores son agudos y el observado es uno, siempre diferente y siempre igual a sí mismo: Pancho Villa, el mexicano tranquilo y taciturno que habla con sus ojos dominadores y penetrantes, nunca tiene prisa y se ríe divertido viendo a los gringos filmarlo con sus cámaras.

La verdad es que aunque trataron de entenderlo no pudieron hacerlo. Pasaron los años y no dieron pie con bola. Ni con Fidel ni con Chávez. Las caracterizaciones de la CIA andan perdidas y sobre esa base falsa diseñan políticas erróneas. Ahora ponen funcionarios latinos en los departamentos que tienen que ver con el sub-continente. Pero estos vienen marcados por el rencor y el revanchismo y no llegan a ser imparciales.

Lo digo porque, aunque Joe Biden se reúna con los presidentes, no va a sacar nada en claro. Busca solución contra el narcotráfico aquí, cuando ellos tienen en la mano resolver el problema cerrando la llave del consumo en USA. Continuará para ellos el misterio del alma latinoamericana. Si sueltan mas billetes caerán en  manos no muy limpias. Perdonen pero la reunión no va a servir de nada.

* El autor es docente universitario.