Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

El 19 de agosto de 1858 fue proclamada la Constitución Política de Nicaragua que creó la institución de Presidente de la República en sustitución de la de Director Supremo, establecida en 1838. Se cumplen 150 AÑOS DE SU VIGENCIA EN EL ESTADO DE NICARAGUA. Se han sucedido 35 presidentes, de los cuales repitieron más de un periodo con distinta duración y circunstancia nueve: T. Martínez (2), R. Sacasa (2), Zelaya (3), A. Díaz (3), E. Chamorro (2), A. Somoza G. (4), L. Somoza (2), A. Somoza D. (2), y D. Ortega (2). Se instauraron también cuatro juntas de gobierno: 1857 (Martínez-Jerez), 1893 (Revolución Liberal), 1972 (Kupia Kumi) y 1979 (Revolución Popular Sandinista).

Al ser expulsado Walker de Nicaragua (mayo 1857) e instalarse el gobierno provisional, se abrió la oportunidad en Nicaragua de construir el Estado Nacional, la que quedó sellada con la promulgación de la Constitución de 1858, el inicio institucional de la nacionalidad: identidad, unidad política, territorial y legal. Este fue un segundo intento después del de 1838, ha tenido al menos cinco reediciones posteriores, se avanza, se frustra o trunca y vuelve a empezar.

En “Historia del Poder Ejecutivo en Nicaragua”, (Lea Grupo Editorial, nov. 2007) se recoge una investigación histórica de Clemente Guido que sistematiza la sucesión de gobernadores, jefes de Estado, directores supremos, presidentes, vicepresidentes y gabinetes ministeriales (desde 1979) entre 1527 a 2007. Es meritorio el esfuerzo, siempre sujeto a la profundización y sistematización, ya que el tiempo tiene la cualidad o defecto de dispersar los datos, confundir los hechos, ocultar las evidencias y llevarnos al olvido. Hay que recordar para existir, en última instancia eso somos.

No cabe duda que el primer Presidente legítimo de Nicaragua fue el conservador Tomás Martínez, quien asumió la jefatura del país en el marco constitucional de 1858. Fruto Chamorro fue el último Director Supremo bajo el amparo de la Constitución de 1838, aunque quiso imponer una nueva Carta Magna (1854) sin consenso ni apoyo político, autonombrándose Presidente. Lo anterior acrecentó la crisis de poder político-económico y desencadenó la guerra civil. La “presidencia” de Fruto Chamorro, es de “hecho” como la de Patricio Rivas, William Walter y las de “director supremo” de Francisco Castellón, Nazario Escoto y José María Estrada. En la historia se ha impuesto el punto de vista de quien la escribe y ostenta el poder para calificar y descalificar. Durante los treinta años de gobierno conservador se asentó la afirmación y se sigue insistiendo hoy, de que el primer presidente fue Chamorro, cuestión que no es sostenible por la evidencia histórica y jurídica. Sobre éste y otros asuntos, hemos compartido algunas reflexiones críticas en el libro “A 150 años de la Batalla de San Jacinto” (mayo 2006).

En 187 años desde la Independencia de España (1821-2008) la institución de Vice Presidencia/Vice Jefe existió jurídicamente durante 65 años, aunque ha sido efectiva en 33 años (17% del tiempo transcurrido). Durante el resto, los Jefes de Estado, Directores Supremos y Presidentes no tuvieron a un “vice” electo con quien compartieran el mando del Ejecutivo o prefirieron desconocerlo, como fue el caso de Violeta Barrios (1990-1995) quien no asignó a su vicepresidente Virgilio Godoy ninguna función. Ante la ausencia del titular del Ejecutivo, la sustitución se estableció por otros mecanismos, como la designación o escogencia entre senadores.

Uno de los argumentos esgrimidos al concluir la Guerra Nacional y discutir la Constitución Política de 1858, fue que los pocos “vices” que existieron durante el llamado “periodo de anarquía”, promovieron los “golpes de Estado, traiciones y rebeliones” en contra de su jefe, como lo sucedido con el primer gobierno nacional en donde el Jefe de Estado, Manuel de la Cerda (1825-1829), fue fusilado por su primo golpista Juan Argüello. La figura legal de Vicepresidente no existió durante los treinta años conservadores.

De los 33 años de ejercicio de la vicepresidencia, 18 corresponden de 1985-1990 con Sergio Ramírez, y 1995 a 2008 con Mena, Bolaños, Navarro, Rizo, Gómez, y actualmente Morales Carazo. Sin contar el actual periodo presidencial, los vicepresidentes que mayores facultades gubernamentales tuvieron fueron Ramírez, Rizo y Bolaños, de los cuales, dos de ellos: Ramírez (con D. Ortega) y Bolaños (con A. Alemán), llegaron a convertirse, fugaz pero incisivamente (principalmente el último desde su posición presidencial en el periodo inmediato siguiente), en fuertes “disidentes opositores”, quienes desde dentro de sus propias organizaciones promovieron la división interna, contra quien en el anterior, fue su jefe.

Bolaños, habiendo compartido la administración Alemán 1996-2000 se hizo de la “vista gorda” y usufructuó de los megasalarios y la “presunta corrupción” (fue obvio que lo hizo para ganarse la confianza de su líder político, jefe y compadre, quien lo “designó de dedo para la sucesión presidencial”) que después, en el máximo cargo de gobierno, pretendió “denunciar”.

Después de disuelta la Federación Centroamericana, Nicaragua formuló su primera Constitución en 1838. Dicha norma, según criterio de las cámaras en 1846, otorgaba poco poder al Ejecutivo. Era fundamentalmente un “parlamentarista” a la que Fruto Chamorro (conservadores) atribuyeron la inestabilidad del país, por lo que promovieron una nueva Constitución (1854) “presidencialista”, que concedía mayores facultades al Ejecutivo. Según los liberales, mermaba las garantías y derechos de los ciudadanos, limitaba la posibilidad de ser presidentes a quienes poseían “un capital no menor de cuatro mil pesos”. La crisis de guerra civil --después Guerra Nacional-- (1855-1857) que trajo a los filibusteros y a Walter, se desencadenó a partir de la proclamación de Chamorro de esa nueva norma constitucional y su designación como “Presidente” en oposición a los “ideales liberales” representados por Castellón y
Jerez, quienes propugnaban por un modelo más “parlamentarista”, por lo que se declararon en rebeldía y defendieron la Carta Magna de 1838. Ciento cincuenta años después, bajo un nuevo contexto histórico/político, se abre intermitentemente aquella vieja discusión.

En estos 150 años desde que se instauró constitucionalmente la PRESIDENCIA (1858-2008), es apenas por segunda vez cuando varios presidentes, en el marco de la ley, se suceden en la cabeza del Poder Ejecutivo. La primera fue con la sucesión de ocho (Martínez (2), Guzmán, Cuadra, Chamorro, Zavala, Cárdenas, Carazo y Sacasa) durante los treinta años de gobiernos conservadores (1859-1890). Actualmente la secuencia va por el quinto presidente entre 1985-2008: D. Ortega, V. Chamorro, A. Alemán, Bolaños y D. Ortega. Al concluir el presente periodo presidencial (2012), habremos sumado 27 años.

Invito a reflexionar: ¿Qué ha significado en la historia la Presidencia, al servicio y en representación de quien? ¿Qué hay que cambiar en esa institución, qué conservar? ¿Ha sido durante estos 150 años una instancia representativa de los intereses nacionales o la expresión excluyente, oligarca o autoritaria del grupo socioeconómico y político en el poder? A pesar de las dificultades, errores, reveses e intervenciones, es sin duda parte del frágil desarrollo de la institucionalidad democrática del país, algo hemos y seguimos avanzando, con pasos adelante y atrás, falta aún mucho por andar…