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Y aumenta el costo del pasaje en el transporte interurbano. Los señores dueños de buses han llorado ante el permisivo Ministerio de Transporte e Infraestructura porque el importe que cobraban no les da para más. Y su clamor tuvo eco.

Sin embargo, ¿a quién podemos acudir los usuarios? ¿Quién nos va a solucionar el que viajemos en condiciones deplorables? Casi chineamos a los pasajeros que suben en toda la ruta.

Así como pidieron incrementar el pasaje, pues entonces que se amarren los pantalones y que sean expresos de verdad, porque lo que hacen es una soberana estafa al cobrar por viajar sin detenerse y qué va, hacen más estaciones que el Vía Crucis.

¿Dónde está el MTI cuando lo escapan de matar a uno; cuando sabiendo que hay hora pico nos dejan sin unidades y prácticamente nos ponen a mendingar el servicio? Todo eso es totalmente inadmisible.

Ni las gallinas viajan tan incómodas como uno en esos buses para catorce pasajeros que los convierten en hacinamiento de hasta veinticinco. En las noches, en la ruta para Carazo, entre el último asiento y la puerta trasera colocan hasta tres personas de pie.

Siempre he dicho que hasta que haya un accidente monumental van a tomar cartas en el asunto, y eso que estoy siendo optimista, porque tal vez lo vean simplemente como una cifra más.

Ni qué decir de las condiciones mecánicas de muchos de esos vehículos que andan dejándolo a uno a la mitad del camino. En fin, para viajar todos los días hay que armarse de paciencia y rezar, porque, si la muerte nos sorprende en el camino por la negligencia de estos señores, pues que Dios nos agarre confesados.

Hace doce años el pasaje para Carazo costaba diez córdobas en esos busitos; hoy en día cobran veintitrés; hablamos de más del doble, y el servicio sigue teniendo la misma deficiencia y así seguirá tras este incremento, porque simple y sencillamente “les valemos” como usuarios; a nadie le importamos.

Me encantaría que el MTI se pusiera en nuestros zapatos, porque los salarios están congelados y la canasta básica cada mes más cara; así que, si a eso le sumamos el incremento por este servicio mal prestado, pues es mejor citar a Marco Antonio Solís con su canción “Adónde vamos a parar”.

Quince por ciento más por el momento, y no me extrañaría que suba en los próximos meses porque se trata de complacer a este sector huelguista sin importar la carga para la población, que nunca se ha armado de valor y los ha enfrentado.

*La autora es periodista. Filóloga y comunicadora.