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Se considera trabajador a la persona natural que mediante una relación laboral realiza una obra o ejecuta un servicio para otra persona denominada empleador, que puede ser natural o jurídica, mediante el pago del salario o remuneración. Este trabajador, por ende, tiene que estar subordinado mediante jornada de trabajo y bajo las órdenes o dirección del empleador, realizando su labor en las instalaciones del empleador, quien le debe garantizar los medios de trabajo.

Por su parte, todas aquellas personas naturales que realizan actividades o trabajos por ellos mismos, sin estar subordinados a otra persona, y que tampoco emplean a otra y pueden ser ayudadas por familiares no remunerados; se les denomina como los trabajadores independientes o por cuenta propia.

Como ejemplo podemos mencionar a los vendedores ambulantes que ofrecen los artículos que ellos mismos adquieren y ellos personalmente andan vendiendo;  también los mecánicos automotrices que reparan los vehículos sin emplear a otros ayudantes remunerados; el pulpero o la pulpera; el albañil, el electricista, el fontanero, el artesano, el productor, el taxista, el o la comerciante que atiende personalmente su tramo o tienda o bodega; el lava-carros, entre otros muchos.

Todos ellos establecen el valor o monto por el trabajo realizado en atención a la oferta y demanda, y por eso muchos pueden estar en condiciones de precariedad económica o en condición de subempleo, ya que no necesariamente todos los días estará ocupado.

Los trabajadores por cuenta propia pueden estar desarrollando su importante actividad, ya sea en el sector formal o informal de la economía. Eso depende del grado de proyección de su actividad. Recordemos que se está en el sector formal por el hecho de someterse a las regulaciones legales pertinentes y sobre todo a tributar o pagar impuestos tanto municipales como nacionales.

De estar en el sector formal, los trabajadores por cuenta propia pueden ser sujetos de créditos para la mejoría de su trabajo y naturalmente que esto los ubica en suma ventaja frente a los otros homólogos del sector informal. En ambos sectores tienen el derecho de organizarse para buscar su mejoría gremial.

En estudios de hace unos años se determinó que aproximadamente un 70 % de personas integran el sector informal. El sector informal está compuesto básicamente de: a) trabajadores por cuenta propia; b) asalariados en situación de precariedad laboral, y c) trabajadores familiares sin remuneración que trabajan en unidades familiares.

Este trabajador, al no depender de empleador, debe proveerse su ingreso económico y asumir todos los gastos médicos que requiera, además de procurar la atención médica a su núcleo familiar dependiente, y para cuando llegue a la tercera edad, quizás no tenga los recursos económicos para el sustento básico, más si sufre de alguna invalidez que le incapacite para seguir trabajando.

Según los datos estadísticos del INSS al mes de diciembre 2010, la Población Económicamente Activa (PEA) en Nicaragua era de 2.846.9 millones, que representaba el 49% de la población total; habiendo un total de 2.637.4 millones de personas ocupadas, es decir ejerciendo alguna actividad laboral. Resulta interesante que de la población ocupada apenas un 20.28 % fueron cotizantes activos del Seguro Social en sus dos regímenes (obligatorio y facultativo), lo que denota que hubo un total de 2.102.5 millones de personas trabajadoras que no estuvieron en el sector formal, pero que sí desarrollaron alguna actividad laboral por ellos mismos.

Conforme a esas estadísticas, a ese año hubo en promedio 547,693 trabajadores cotizantes y de esos apenas 8,232 cotizaron en el seguro facultativo. Esta última cifra nos dice que de los 2.102.5 millones de nicaragüenses que en ese año ejercieron actividad laboral por cuenta propia o que no fueron reportados al INSS como trabajadores formales, aproximadamente un 0.40 % se inscribió voluntariamente al seguro facultativo. Esto es preocupante, ya que todos los trabajadores debemos estar protegidos por un sistema de seguridad social para hacerle frente a las contingencias que se nos presenten en el día a día.

Considerando que en la actualidad el sistema está sujeto a reformas para su sostenibilidad, es importante tomar en cuenta que la ampliación de la cobertura es esencial para la capitalización del INSS. Por ello, no debemos olvidarnos de esos trabajadores por cuenta propia que aportan a la riqueza social y que necesitan de la seguridad social. Es indispensable promover la afiliación al seguro facultativo a gran escala, llevando paralelamente acciones institucionales tendientes a mejorar la imagen social del INSS.

*Abogado y notario.
abogadoemr@hotmail.com