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Parece que la tendencia actual es que todo sea compartido o repartido por partes iguales  entre hombres y mujeres. Daniel Ortega fue el primero en implementar en Nicaragua la política de  equidad de género cuando desde principios de su primer período presidencial dijo que el 50% del poder le pertenecía a doña Rosario.  

Pero debo decir que este fenómeno político no es nuevo. A finales del siglo XV en España, cuando se casaron los Reyes Católicos y se unieron los reinos de Castilla y Aragón se tomó el acuerdo de que las decisiones las tomarían Isabel y Fernando de manera conjunta y así nació la frase insignia de Tanto Monta, Monta tanto, Isabel como Fernando, que es lo mismo que decir actualmente en Nicaragua Tanto Monta, Monta tanto, Rosario como Daniel.

Es importante señalar que aquí el verbo montar equivale a mandar y el tanto significa que debe hacerse en forma equitativa. Por consiguiente, la montadera no debe interpretarse en el sentido de que si diez veces Isabel se le montaba a Fernando también diez veces Fernando se le montaría a Isabel. El citado acuerdo establecía que ninguno de los dos trataría de montarse en el otro, de tal manera que ni Isabel tendría más poder que Fernando ni Fernando tendría más poder que Isabel.

Es cierto que muchas veces Fernando se le quiso montar a Isabel –se le quiso ir arriba-, pero no lo logró. La reina española tenía una astucia y una habilidad increíble para mantener el equilibrio del poder, equilibrio que significaba realmente mantener la unidad de España. Si fuera cierto lo que se dice, de que Maquiavelo se inspiró en la figura del Rey Católico para escribir “El Príncipe”, podemos comprender mejor la calidad extraordinaria de estadista de Isabel la Católica frente a un político tan maquiavélico como lo fue Fernando de Aragón. Perdóneseme el anacronismo de utilizar el calificativo de maquiavélico pues el florentino vivió muchos años después de muerto el Rey Católico.

Una vez fallecida la reina Isabel, Fernando el Católico puso en peligro la unidad de España al casarse con Germania de Foix, sobrina de Luis XII de Francia. Germania se la pegó con Iñigo de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, y producto de esa infidelidad nació un  niño igualito al mentado Iñigo, llamado Juan de Aragón, heredero de los reinos de Aragón, Nápoles y Cicilia. Con el nacimiento del Infante, legalmente hijo de Fernando el Católico, la unidad de España se iría al suelo, pues Castilla quedaría sola ya que los descendientes de Fernando e Isabel no podrían gobernar en el reino de Aragón; solamente en el reino de Castilla. Pero la unidad de Castilla y Aragón se salvó porque el niño murió. Se comentó en la época que el Cardenal Cisneros, confesor de Isabel la Católica,

Inquisidor General, Arzobispo de Toledo y Primado de España, asesinó al niño para salvar la unidad española.
Aunque con distintas características, con diferentes tonos y en otras circunstancias, cobra vigencia en Nicaragua la divisa de Tanto Monta, Monta tanto, Isabel como Fernando, y aunque si bien aquí no está en juego la unidad nacional, se empieza a hablar de que podría estar en juego la unidad del FSLN, pues según el Comité de rumores de los analistas políticos de Acoyapa, ya no Monta tanto, ni tanto Monta, Rosario como Daniel, ya que se dice que doña Rosario poco a poco se le ha ido montando a Daniel.

De ser ciertos los rumores acoyapinos, la tendencia de que todo sea compartido y repartido en iguales partes entre hombres y mujeres está debilitándose en Nicaragua, -las mujeres se les están montando a los hombres-, hasta tal punto de que doña Rosario ya no manda el 50% de que nos habló Daniel al empezar su primer período  presidencial. Unos hablan de que manda el 60% y no faltan otros que aseguran que se trata del 70%.  

Como no podemos hacer análisis políticos serios en base a rumores, tendremos que concluir que el 50% no ha subido ni bajado, que sigue invariable el “mita y mita” entre Daniel y Rosario, de tal suerte que mientras no contemos con elementos de juicio verificables seguiremos pensando en que Tanto Monta, Monta tanto, Rosario como Daniel.

*El autor es Abogado.