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El Día Internacional de Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial, se conmemora todos los 21 de marzo; esta fecha fue incluida en el Calendario Nicaragüense de Conmemoraciones en el 2009, en una resolución aprobada por mayoría en la Asamblea Nacional. En el mismo año los diputados incorporaron en nuestro Código Penal la figura de la discriminación e inmediatamente comenzaron las denuncias, cuyo caso más famoso fue el de la diputada Budier, un caso que hasta la fecha no ha sido resuelto y “duerme el sueño de los justos”.

¿Existe aún discriminación en Nicaragua? ¿Ha asumido Nicaragua su diversidad? Evidentemente nuestro país todavía no ha asumido por completo su diversidad, aunque hay que reconocer enormes avances en el marco jurídico y en la participación en la vida política de los indígenas y afro descendientes.

Pero a la pregunta de si existe discriminación en Nicaragua creo que solo hay una respuesta: en nuestro país todavía existe discriminación y racismo, pero éste no se manifiesta a través de leyes, que niegan derechos o restringen oportunidades, como en aquellas constituciones anteriores a las de 1987, en donde solo se reconocía la nacionalidad nicaragüense a mestizos de habla española y religión católica, excluyendo a los negros  e indígenas.

El racismo y la discriminación existen y se manifiestan a través de prejuicios históricos, invisibilidad en las estadísticas, en los aportes de negros e indígenas al progreso y desarrollo económico del país, y en la aplicación de políticas públicas excluyentes.

Esto se debe principalmente a la forma en que los nicaragüenses en general ven a la región Caribe del país: como enemigos vencidos y como un botín de guerra. No es raro ver en todas las administraciones a personas que todavía se refieren a las regiones autónomas como “Zelaya Central”. Tampoco es raro encontrarse a personas en el Pacífico que todavía creen que es necesaria una visa y pasaporte para viajar a la Costa Caribe, o que se refieren a esa región como otro país, y ven a sus pobladores como extranjeros.

Aún peor es el hecho de que hay personas, dentro y fuera de la región, que siguen estigmatizando a los costeños como perezosos, incapaces y narcotraficantes, exponiéndonos a requisas durante todo el trayecto de viaje, dentro y fuera de la región; situación que no se presenta en trayectos y corredores también utilizados por narcos en el Pacífico.

Con esto no quiero negar que existan problemas de narco-actividad en la región y que lamentablemente por la falta de oportunidades, lo complicado del acceso a la zona, la poca presencia institucional y la pobreza, las regiones autónomas estén más expuestas y sean más vulnerables a la narcoactividad.

Ahora más que nunca se hace necesario que los gobiernos comiencen a invertir en el desarrollo productivo de la región, promoviendo acciones afirmativas dirigidas a reactivar la producción en las comunidades afro-descendientes e indígenas, que garanticen la seguridad alimentaria y el empleo. Esto contribuiría a disminuir el número de personas que se involucran en actividades ilícitas, que afectan principalmente a la juventud. Esto también rompería con el nuevo paradigma del enriquecimiento rápido e ilícito.

También se hace necesario el  respeto al proceso de Autonomía de la Costa Caribe de Nicaragua, particularmente por parte de los Gobiernos Comunales y Consejos Regionales Autónomos, quienes deben garantizar que los procesos de consulta previa, libre e informada, se desarrollen de manera transparente y en el interés superior de los pobladores, dueños legítimos del territorio y sus recursos.

En Nicaragua, desde la anexión militar en 1894, existen dos árboles de la misma edad que crecen en un gran jardín; uno de ellos está creciendo en un lugar con mucho sol, y tiene fácil acceso a tierra nutritiva y agua. El otro, aun cuando está creciendo en tierra fértil, con muchos recursos, crece a la sombra del primero, sin recibir los nutrientes necesarios para un desarrollo humano con  identidad.

Este 21 de marzo es necesario que la sociedad nicaragüense reflexione y comience  a asumir su diversidad, dejando a un lado los paradigmas racistas y los prejuicios históricos.
¡Demandemos de hecho lo que es nuestro por derecho!

*Miembro del Movimiento “Jóvenes Estableciendo Nuevos Horizontes”.