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No, si ya ni le cuento. Ahora está de moda ver quién se agarra a golpes con el pasajero o ya jalonea a mujeres, o le baja sus compras o la deja a medio camino sin regresarle ni el cambio después de cobrarle casi  en dólares, a como vamos, allá vamos...

Sí hom, cobran bien caro en cada carrera de tortuga o cada carrera de suicida, desde el sabadito pasado, doblando o triplicando el cobro y sin tener pretexto, cambio en moneda o billete. Redondito el negocio. Yaaaa.

Y nada de mejoría ni trato (maltrato mejorado) ni asientos, ni aire ni para quitar gases flatulentos u olores sin baño de una semana; nada,  porque tardan en pasar para que uno ya sofocado aguante el súper cobro, aguante ir encima de otro cristiano o atea, como si formáramos dos pisos de una mini-camioneta o un bus-carcacha, y paran en cada esquina o no paran hasta dentro de media hora.

Sofoque, llegada al trabajo, el negocio, la escuela, el hospital, el viaje, y nada de estos... Curiosamente antes la misma gente les apoyaba en sus paros, y ahora... Y ya viene...

Nada, mirá la cola, mirá... En carretera ni paran, y allá por Managua, en una de las centrales, otro, muy macho, dizque granadino, retador dice: vale tanto, y si no le gusta se bajan ya; todo porque se atrevió a preguntar un pasajero antes de subir, para que no lo agarraran en plena carretera sin saber dónde lo dejan.

Suben, ¿dónde? Ahí encimita ¿Dónde? Ahí, trépese. Las pobres mujeres medio destripadas y ya no digamos ancianos, niños y recién nacidos, casi, casi los metemos ahí arribita donde metemos los cachivaches y mochilas...

Y sin generalizar, los hay bien decentes y cobran lo justo... Pero los abusivos ladronzuelos -cómo llamarlos, entonces-, teniendo de compinche al conductor, se ríen a sus anchas y flacas sonrisas.

¿Y el gobierno y los dueños empresarios? Bien, gracias… Sus indios, empleados, que se den en la madre con nosotros los indios subempleados o burrocráticos. Aquí no aparece Chespirito con el Chapulín colorado por aquello de ¡Oh, y ahora quién podrá defendernos! A lo mejor si no tomamos una línea o ruta en especial, por semana, aprendan o al fin los corran sus contratantes. O nos montamos sabiendo el horario cuando pasan los decentes.

Aventones entre vecinos y vecinas, bicicleta. ¿O no? A como vamos… Dizque el Alba... ¿Será nombre de chavala, o chavalada? Los precios de la gasolina por las nubes ¿Nos cobrarán en sucre?

Ahí viene, pare, pare… ¿Idiay?... A ver si el otro para y viene con cara humana…
Púchica, ahora qué va a almorzar mi niño... Ahh.

*El autor es periodista,
promotor cultural y escritor.