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Las lenguas no viven aisladas y los vocablos prestados muchas veces llenan una necesidad comunicativa. Una vez que un préstamo se ha incorporado al español, por ejemplo, sufre una modificación (adaptación) en su escritura acorde con las formas de pronunciación de la lengua extranjera. Es lo que, en nuestro caso, conocemos como hispanización o españolización, una tendencia moderna de nuestro idioma.

Hispanización de voces de la lengua inglesa
Hay muchas. Señalemos: baipás (ingl. by pass), bazuca (ingl. bazooka), blúmer (ingl. bloomer), bluyín (ingl. blue jean),  boicot (ingl. boycott), bistec (ingl. beefsteak), bléiser (ingl. blazer), breque (ingl. brake),  buldócer, la máquina de gran potencia destinada a remover obstáculos (ingl. bulldozer), champú (ingl. champoo), tique (ingl. ticket).

Los anglicismos basketball y baseball se adaptan al español con doble grafía: básquetbol y béisbol (pronunciación grave o llana) y basquetbol y beisbol (pronunciación aguda). Los nicaragüenses preferimos la segunda forma. En España no emplean la forma hispanizada básquetbol, sino el calco baloncesto, término usado también en Nicaragua.

El arma arrojadiza que, cuando no da en el blanco, vuelve al punto de partida, se designa con la voz inglesa boomerang, se adapta a nuestro idioma con doble acentuación: búmeran, invariable en plural, y bumerán con su plural bumeranes. El bungalow, la casa pequeña destinada al descanso, se adapta a la grafía española con doble acentuación búngalo y, la más usual en nuestro país, bungaló. Sus plurales son, respectivamente, búngalos y bungalós.

Hay casos en los que el extranjerismo entra tal como se escribe en la lengua de origen, porque la voz española propuesta no cuaja entre los usuarios. Es lo que ha ocurrido con la voz inglesa chat y el verbo chatear, frente a las propuestas cibercharla y ciberplática.

En ocasiones, la voz adaptada se autoriza con doble escritura. Así, la voz inglesa banjo (‘instrumento musical de cuerda, de caja redonda y largo mástil’) se adapta a nuestro idioma con doble grafía: banyo y banjo, aunque se prefiere la primera. Procedente del topónimo bikini, nombre de un atolón de las islas Marshall, este anglicismo designa el atractivo traje de baño de dos piezas. Se ha hispanizado biquini, menos difundido que el anglicismo incorporado como tal en nuestro idioma: bikini.

Hispanización de voces de la lengua francesa
Son usuales: afiche (fr. affiche), bulevar (fr. boulevard), carné (fr. carnet), carrusel (fr. carrousel), casete (fr. cassette), champán (champagne), brandi, el coñac elaborado fuera de Francia (fr. cognac), brocheta, la carne asada ensartada en una varilla (fr. brochette).

Hay galicismos de reciente hispanización, como baguete, la barra de pan larga y estrecha (fr. baguette). Otros, son menos recientes como carné, la tarjeta de identidad (fr. carnet); bufé, la comida servida de una vez en la mesa para que los comensales se sirvan a voluntad, es adaptación gráfica de la voz francesa buffet. Su plural es bufés. El despacho de un abogado se designa con la voz francesa buffete, adaptada con la grafía bufete y su plural bufetes.

Pero en general, los galicismos hispanizados son de vieja data. Así, la voz francesa boulevard, que designa la calle ancha con árboles en medio, se adapta gráficamente bulevar y su plural bulevares. Buró, término con el que se designa una especie de mueble, es adaptación gráfica de la voz francesa boureau. La voz francesa cabaret, ‘local de diversión nocturna en el que se ofrecen espectáculos’, se hispaniza cabaré con su plural cabarés, aunque muchos siguen prefiriendo “cabaret”. Caché, sustantivo que significa ‘distinción, elegancia’, es adaptación gráfica de la voz francesa cachet. En Nicaragua se lo emplea, más comúnmente, como adjetivo: “Anda caché” (elegante). La cubierta del motor de automóvil, capó es adaptación gráfica de la voz francesa capot. Su plural es capós. En Nicaragua se dice “capota”, un sustantivo femenino. Chasis, armazón de un vehículo automotor, es una voz francesa que se adapta a gráficamente a nuestro idioma con doble forma: chasis y chasís. Su plural es, respectivamente, chasis y chasises.

La lengua es un ente vivo que nace, crece y se va transformando con el uso. Muchas palabras que hoy nos puedan parecer contaminadas, mañana resultarán no sólo necesarias sino indispensables para la comunicación. En 1984 el diccionario de la RAE incluyó “mercadotecnia” como traducción de marketing, un anglicismo que se sigue usando en todo el mundo. La propuesta hispanizada “márquetin” sigue librando una batalla. Porque el uso es el que se impone y los hablantes los que deciden. Las academias “reinan pero no gobiernan, proponen pero no imponen” dijo una vez una autoridad en nuestro idioma.

rmatuslazo@cablenet.com.ni