•  |
  •  |

La crisis económica en la Euro-zona es gravísima, trasciende niveles imaginables y, lo que es peor, globaliza el problema, ya que de no solucionarse afectaría a países más allá del Atlántico. El problema es multifactorial y en cierta medida crónico, hoy agudizado.

No es un problema de egoísmo como algunos simplistas tratan de explicar, valiéndose de fórmulas populistas o de un discurso seudo-religioso. Es un problema de finanzas, de ingresos y egresos, de interacciones en un mundo globalizado, de productividad, de inefectividad, de sostenimiento del sistema de bienestar social, de la introducción del euro en países con economías disímiles y, al final, de una ineficaz política fiscal que se viene arrastrando durante años en países como Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia.

Hoy pertenecen a la Euro-zona 17 países de los 27 que conforman la Comunidad Europea. Aquí encontramos naciones con un fuerte poder económico y  con una efectiva política fiscal  (por ejemplo Francia, Alemania, Finlandia, Luxemburgo) y por el otro lado tenemos a países con una débil economía y una política fiscal ineficiente (Grecia, Irlanda, Portugal).

Dentro de la política de la Comunidad Europea al crear la Euro-zona, se pretendía:

1) Reducir los costos en las transacciones.

2) Impulsar el turismo.

3) Agilizar las economías europeas y de esa manera convertir a la Euro-zona en una región más competitiva en relación a países como el gigante asiático China y los Estados Unidos.

¿Qué es lo que sucedió? Mientras Alemania ha mantenido una política fiscal contractiva, Grecia ha mantenido una política fiscal expansionista. Ahora vemos los resultados.

La intención del euro es una cosa, sus consecuencias han sido otras. Los países se valen en general de tres mecanismos para obtener divisas:

1) Los impuestos.

2) Imprimir billetes (inflación).

3) Pedir créditos, o sea, emitir deuda.

Grecia, que es el país más afectado en este sentido, no puede devaluar la moneda porque tiene una camisa de fuerza que se lo impide, al tener un déficit fiscal astronómico; es decir, gastaban más de lo que ingresaban; y este problema lo vienen arrastrando desde hace muchos años.

Grecia recurría a pedir créditos y créditos, hasta que la prima de riesgo alcanzó niveles insostenibles, que prácticamente lo han tenido al borde de la bancarrota. Para que nos entendamos: La prima de riesgo es la diferencia entre el interés que se pide a la deuda emitida por un país cuyos activos tienen mayor riesgo respecto de otro libre de riesgo.  

Ejemplo: si la rentabilidad de los bonos españoles a diez años es del 6,099% y la de los bonos alemanes del 2,62%, la diferencia es del 3,478%, es decir de 347 puntos básicos. En este caso la prima de riesgo española sería de 347 puntos.

Mientras más alta es la prima de riesgo, más alto son los intereses a pagar; hasta llegar a un punto en que la deuda se vuelve impagable, y por lo tanto, los acreedores le cortan al país los préstamos.

Veamos algunos ejemplos: Grecia tiene una prima de riesgo de 3,100 puntos; Portugal, 1,057; Reino Unido, 21; Finlandia, 43; Noruega, 59.

Entonces, para evitar una crisis que termine afectando a toda Europa, se creó el Fondo de Rescate Europeo, facilitando préstamos de emergencia y de esa manera evitar la quiebra del euro.

En mayo de 2010 Grecia recibió 110 mil millones de euros, en noviembre 2010 Irlanda recibió 110 mil millones y Portugal recibió 78 mil millones. El problema más agudo es el griego; su deuda actual llega a los 340 mil millones de euros. ¿Qué pasa si Grecia no puede pagar su deuda? Además que el país quiebra, se daría el efecto dominó y otros países serían seriamente afectados, entre ellos Francia, Alemania, Reino Unido y en menor escala Italia, Suiza, Japón y España, que son los países acreedores.

La solución a este problema es muy dolorosa: un paquete de medidas económicas que implican reducir el gasto público, reducir el sistema de pensiones y de paro, compactar a los empleados públicos, disminuir el sistema de bienestar social, impulsar la privatización de empresas estatales, y en medio de todo esto empujar la economía hacia más rentabilidad...

La última palabra no está dicha. Se barajan muchas cartas que van desde excluir a Grecia de la Euro-zona o presionar para que Alemania abandone la Euro-zona y así permitirle a los países más débiles salir a flote. El futuro dirá la última palabra.

* El autor es médico.

carmona837@hotmail.com

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus