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Los 30 testimonios de los brigadistas de la Cruzada Nacional de Alfabetización, recogidos en el título Días de Lluvia y Sol, del periodista y escritor Orlando Valenzuela, resulta ser un buen muestreo para reconstruir la memoria de ese importante fenómeno social que fue la alfabetización en Nicaragua.

El texto hace un reconocimiento explícito a cada uno de sus protagonistas. Saca del anonimato a un puñado de héroes, quienes en primera persona evocan imágenes auténticas de los distintos planos de socialización del proceso de alfabetización.

Días de Lluvia y Sol constituye una prueba fehaciente de que si algo marcó para siempre la vida del también experimentado fotoperiodista Orlando Valenzuela, fue la Cruzada Nacional de Alfabetización. Orlando, no contento solo con sus fotos que congelan la historia de esa gesta humanista, también se dio a la tarea de contactar a este selecto grupo de brigadistas para que 30 años después compartieran su testimonio.

Los diversos planos sociales registrados en Días de Lluvia y Sol, ratifican que la alfabetización fue también un proceso de comunicación alternativa. Por primera vez se entendió que la comunicación no necesariamente tenía que ser a través de los medios tradicionales como señalan los paradigmas clásicos de comunicación.

Este proceso de comunicación tuvo como supuesto principal al sujeto, apostando a una comunicación más personalizada, más directa, más humana. Se repensó la educación y la comunicación como proceso ajeno al modelo dominante de la escuela formal, y la comunicación masiva.

Valenzuela muestra a una generación que vivió sus días felices metidos en la Nicaragua rural. Niños, niñas, adolescentes y jóvenes en esos cinco meses de alfabetización dejaron el calor de sus hogares no importándoles las vicisitudes que vivirían al llegar a esos caseríos donde el gallo pinto y el café eran un privilegio, y donde era lujo tener un radio, un candil y una hamaca. Una generación que sin interés material, más que el humano, se despojó de todo su bienestar y se entregó día y noche llevando el pan del saber, inclusive hasta el habitante fronterizo con Honduras.

El texto de Valenzuela es una especie de homenaje a cada uno de esos centenares de jóvenes afiebrados por la Revolución. Esta generación dejó la rayuela, el trompo, la muñeca, la pelota y alistó mochila y botas para ir a compartir sus conocimientos, sin saber que muchos inclusive perderían su vida; otros conocerían por primera vez el amor, y otros recuperarían en esas familias anfitrionas el calor que habían perdido en sus hogares, como confiesa Luis Emilio Bustamante Bustamante, cuyo padre y hermano fueron asesinados mientras alfabetizaba en Murra.

La Cruzada Nacional de Alfabetización, CNA, que inició un 23 de marzo y concluyó el 23 de agosto de 1980, confirma que no todo fue una década perdida. Gracias a esa sensibilidad social, cultural y humanista de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres, el Estado de Nicaragua, después de haber privado el derecho humano a la educación a más de la mitad de su población durante el régimen somocista, logró restituir ese derecho.

Precisamente por ser la alfabetización un acontecimiento cultural winternacional, Días de Lluvia y Sol resulta necesario para mantener fresca la memoria de quienes vivieron ese momento histórico, pintando con nostalgia esas montañas con olor a tierra mojada y tortilla recién salida del comal.

Todas estas vivencias y anécdotas registradas en este libro intentan hacer un llamado humanista a la nueva generación, quizás con la esperanza de que despierten del adormecimiento, confort y apatía hacía su entorno y su historia, producto de la globalización y la industria cultural. Por eso, desde la Escuela de Comunicación y Relaciones Públicas de la UCC, hemos querido honrar la memoria del 32 Aniversario de la Cruzada Nacional de Alfabetización, con la presentación a los estudiantes del texto Días de Lluvia y Sol.

* Periodista. Director de la Escuela de Comunicación y Relaciones Públicas, UCC